II MANIFIESTO DE LOS INTELECTUALES, PROFESIONALES y ESTUDIANTES  GUINEOECUATORIANOS A LA COMUNIDAD INTERNACIONAL

 

                                                                      En el Exilio, 18 de Febrero de 20011

Nuestro primer Manifiesto, del 11 de Febrero pasado, estaba destinado principalmente a llamar la atención de la comunidad internacional sobre los motivos que impulsaron la drástica acción, plena de valentía y de patriotismo, de nuestro compañero, compatriota y amigo Juan Tomás Ávila Laurel, en huelga de hambre desde el 11 de Febrero para protestar contra la tiranía de Teodoro Obiang en Guinea Ecuatorial, nuestro país. Este segundo Manifiesto está animado por el deseo y la necesidad de recoger las enseñanzas que nos aporta el gesto de Ávila Laurel.

 

Como era de esperar, la reacción del Gobierno de Guinea Ecuatorial,  presidido por el general Teodoro Obiang Nguema, no ha sido otra que la descalificación de Juan Tomás, subrayando que es “desconocido” dentro de nuestro país. ¿Y cómo puede ser conocido cuando la política del Gobierno está encaminada a ignorar cuantos frutos produce la inteligencia de los guineanos? Desde la independencia de Guinea Ecuatorial –y más específicamente desde los casi 32 años de mandato del general Obiang- sólo se ha perseguido a los guineanos deseosos de aportar cultura y conocimiento al país. Muestra de ello es que no existe ni una sola librería en todo el territorio nacional, y los únicos focos emisores de cultura (cine, teatro, música) son los Centros Culturales extranjeros. El llamado Ministerio de Información, Turismo y Cultura no ha hecho absolutamente nada por la preservación de las culturas tradicionales, ni ha favorecido las culturas que nos inserten en la universalidad.

 

La única reacción del Gobierno dictatorial de Guinea Ecuatorial son los insultos y la injuria dirigidos contra los pacíficos promotores y firmantes del Manifiesto, evidenciando que, ante nuestros sólidos argumentos, no pueden ofrecer ni datos objetivos, ni opiniones razonables y razonadas.    

 

Dicen que la huelga de hambre de Juan Tomás Ávila Laurel es la expresión de las libertades imperantes en nuestro país. Mentira evidente y palmaria, cuando es de sobra conocido que no existe ningún tipo de apertura política o cultural, dado que todos los intentos de ejercer las libertades individuales y colectivas han sido denegados y reprimidos. No existe Prensa independiente, los periodistas son coaccionados o expulsados del trabajo, y en el país no existe ninguna libertad de información o de opinión. El último ejemplo es la prohibición expresa del Ministro de Información, Turismo y Cultura de que la Radio y Televisión del Estado, únicos medios existentes, informen sobre los sucesos acaecidos en Túnez, Egipto y otros países árabes y del Norte de Africa.

 

Obran en nuestro poder pruebas documentales de que el Gobierno del general Obiang prohíbe cualquier intento de manifestación pacífica, razón por la cual los ciudadanos guineoecuatorianos no han podido ejercer tal derecho en 32 años de régimen militar. Si de verdad existen libertades en Guinea Ecuatorial, como afirman, les desafiamos a que permitan esa libre expresión de los derechos ciudadanos en los próximos días, según el sentir absolutamente mayoritario de la población.

 

Como consecuencia de todo lo anterior, y con el deseo de evitar mayor y prolongado sufrimiento a nuestro pueblo,  solicitamos formalmente del general Teodoro Obiang la apertura de un diálogo constituyente destinado a dotar a Guinea Ecuatorial de un Gobierno de Transición, cuya meta sea desembocar en unas elecciones plurales, libres y transparentes, de las que surgiría un gobierno democrático que dé estabilidad al país y garantice las cuantiosas inversiones extranjeras.

 

Para este objetivo, apelamos a los Gobiernos de España, Estados Unidos y Francia, a la Comisión Europea y a la Unión Africana, para que ejerciten sobre el general Teodoro Obiang la influencia necesaria para que acceda pacíficamente a la apertura de ese diálogo nacional.

 

Estamos convencidos de la madurez de nuestro pueblo, y trataremos de evitar situaciones conflictivas. Para ello, el poder constituido “de facto” en Malabo debe avenirse a un razonable  intercambio de pareceres sobre la base de la pluralidad de las sensibilidades del país, totalmente opuestas a la concepción monolítica del poder y de la soberanía.

 

Donato Ndongo-Bidyogo, escritor y periodista, en el Exilio, España

Francisco Zamora Loboch, escritor y periodista, en el Exilio, España

Justo Bolekia Boleká, prof. Universidad de Salamanca, en el Exilio, España

Celestino Okenve Ndo, prof. Universidad Politécnica de Madrid, España

José Luis Nvumba Mañana, abogado, en el Exilio, España

Eugenio Nkogo Ondo, prof. Emérito de Filosofía, en el Exilio, España

Fernando Abaga Edjang,  Economista, PNUD

Juan Manuel Davies, escritor y profesor, en el Exilio, Estados Unidos

Remei Sipi Mayo, escritora y editora, en el Exilio, España