H O J A nº 71 / 2003
LO QUE NO PUEDE SER Y ADEMÁS ES IMPOSIBLE. LA ”ESPANTÁ” DE TEODORO OBIANG NGUEMA. A primeras horas de la noche del martes las agencias de prensa anunciaron la escala técnica en Madrid de Teodoro Obiang Nguema. La entrevista Obiang-Aznar era una iniciativa guineana aceptada en Moncloa con su benevolencia habitual en las relaciones con aquel régimen dictatorial. Poco más de doce horas después la escala y la entrevista quedaron anuladas también por iniciativa de Obiang.
¿Cuales fueron las razones? La versión oficial guineana, perfectamente increíble, alude a ”razones de agenda”. Otras versiones que circulan, van desde las razones políticas y psicológicas (Obiang tiene problemas internos y no quiere aparecer por España en esas condiciones) a las sanitarias (Obiang padece una enfermedad que necesita curas urgentes e imprevistas. Esta enfermedad no sería el cáncer de próstata, más previsible en sus tratamientos, sino el sida). El dictador guineano ha mantenido, sin embargo, su entrevista de ayer con Chirac y el tema principal de lo hablado con el presidente francés sería el contencioso con Gabón sobre el islote de Mbañé, un asunto sobre el que España parece disponer de contundentes pruebas históricas favorables a Guinea...
¿Por qué las relaciones España-Guinea están siempre sometidas a los exabruptos y las brusquedades de Obiang y los suyos? Puede haber razones personales (psicológicas) ligadas a las brusquedades habituales de los dictadores, pero en nuestra opinión se trata de razones políticas e históricas. Las relaciones entre ambos países sólo serán estables cuando sus regímenes políticos sean democráticos. Tras un proceso de independencia poco organizado y boicoteado por una parte de la administración española, los años de coexistencia de las dos dictaduras (la de Franco y la de Macías) fueron años de tensiones disimuladas ante la opinión pública tras el velo de la ”materia reservada”. La democracia española ha ensayado tres políticas distintas con Obiang: la de la complacencia en el período de UCD, la oposición moderada en los años del PSOE y la espera anhelante de los favores del dictador con los gobiernos del PP. Obiang y los suyos no quieren la presencia española, la ”mirada” española, en Guinea; una ”mirada” que su pueblo identifica con las reivindicaciones democráticas. Obiang cede con excesiva frecuencia a las tentaciones de una política antiespañola, a la que quiere disfrazar de anticolonialismo, uno de los escasos elementos legitimadores con los que cree contar su régimen dictatorial.
La administración española ha prodigado en los últimos años las señales que apuntan a Obiang como ”su hombre en Malabo”. El actual embajador español en Guinea, don Carlos Robles Fraga, aparece en público como un auténtico forofo del régimen guineano... Nada es suficiente. En menos de quince días hemos pasado del exceso de las condecoraciones a la Ministra y al Secretario de Estado de Asuntos Exteriores, a la ”espantá” de la Moncloa...
ASOCIACIÓN PARA LA SOLIDARIDAD DEMOCRÁTICA CON GUINEA ECUATORIAL (ASODEGUE)
12 de diciembre de 2003.
Fuente: ASODEGUE