UNA PURGA. Una primera aproximación a los hechos conocidos de la nueva oleada represiva desatada en Guinea Ecuatorial permite establecer ya algunas conclusiones.
La primera de ellas es la ausencia de cualquier plan, de cualquier proyecto político o militar contrario al régimen guineano por parte de los detenidos y, en concreto, de la persona que va a aparecer como “máximo responsable del complot”, el general Agustín Ndong Oná. Se trataría del primer complot de la historia de la humanidad que se inicia con un intento de suicidio por parte de su principal promotor. (Tampoco es facil encontrar precedentes en los que el intento de suicidio se considere delito político). En nuestra opinión las cosas deben interpretarse de otra manera. Detrás del comportamiento de Ndong Oná (un intento de suicidio ejecutado con métodos especialmente ineficaces sobre todo si se comparan con los que, para este tipo de cosas, están a disposición de cualquier militar) está mas bien la voluntad de llamar la atención de su medio-hermano Obiang respecto al comportamiento escandaloso de Teodorin.
Hemos señalado muchas veces los aspectos políticos y económicos del enfrentamiento que se da entre los dos grupos más cercanos al dictador guineano (el de Teodorin y su madre, por un lado, y el de los hermanos del dictador por otro), enfrentamiento destinados a agravarse y que tiene todas las posibilidades de llegar a comprometer seriamente el futuro de Guinea. Pero, además, el comportamiento de Teodorín, los insultos, las amenazas y las agresiones públicas a sus tíos es especialmente escandaloso a los ojos de cualquier fang, grupo étnico al que pertenecen todos los protagonistas de esta historia, y en el que están especialmente valoradas (y reguladas) las relaciones tío-sobrino.
No se advierten tampoco “planes previos” en el comportamiento de las personas cercanas a Ndong Oná. Reunirse para redactar una carta dirigida a Obiang, que no iba a hacerse pública sino a entregarse en mano al dictador, no es un comportamiento especialmente subversivo. La fuga del habilitado de las Fuerzas Armadas con una cierta cantidad de dinero puede tener distintas interpretaciones, algunas de ellas alejadas de la política. En cualquier caso, su rápida detención por parte de la policía camerunesa demuestra que tampoco en Camerún los supuestos conspiradores contaban con organización.
No hay complot alguno. Los detenidos y aquellos que han conseguido huir pueden tener enfrentamientos con Teodorín, pero son inequívocamente personas “del régimen”. En la represión contra la FDR de 2002 había ya elementos de un periodo post-Obiang, pero el protagonismo correspondió todavía claramente al dictador. La represión actual es simplemente una purga destinada a limpiar de adversarios el camino de Teodorín hacia la presidencia y parece tener a este triste personaje como iniciador y protagonista principal. Deja pocas dudas sobre su creciente influencia política y hace ya evidente que Obiang se apunta a una salida “a la coreana” para su país. La familia Obiang se muestra una vez más como una desgracia para Guinea.
ASOCIACIÓN PARA LA SOLIDARIDAD DEMOCRÁTICA CON GUINEA ECUATORIAL (ASODEGUE)
16 de diciembre de 2003
Fuente: ASODEGUE