Hoy es lunes 17 de diciembre de 2007.
Van 12 días del evento atraco de Bata y sus consecuencias todavía se cuecen en el estómago del mundo de los hechos, antes de que salgan al exterior como una flatulencia o como un huracán limpiador.
Poco se sabe sobre las identidades del grupo armado. Más bien nada.
Iban uniformados para camuflarse mejor en Guinea, donde el estado de guerra permanente creado por Obiang siembra las ciudades de cien mil uniformes militares sin uniformidad. Tanta demostración que hace Obiang de gente armada ha hecho que la gente armada sea lo más cotidiano y normal en las ciudades de Guinea. Y así, cualquiera que quiera pasearse libremente sin ser molestado solo tiene que ponerse cualquier uniforme militar.
Eso es una prueba clara de que el país está ocupado militarmente, pero esa ocupación es simple maqueta, pura fachada para los desarmados. Porque el test de Bata del día 5 evidencia que tras tanto uniforme solo hay la nada. Nadie da nada por el jefe.
Dicen que los cayuqueros armados iban descalzos. Es el signo que les caracteriza. Quizá vinieron a por el dinero para comprarse las botas y completar el equipo para el desfile por el Golfo de Guinea. Me refiero a botas militares claro y no de fútbol.
Dicen que el jefe de la sección invasora era una mujer alta, que derribó con una llave de lucha pamue a uno de esos pamues que pasan por ser aguerridos defensores de Obiang. Y así en el suelo le mantuvo la jefa, con la bota encima, mejor dicho, con el pie descalzo sobre el vientre del fang convertido en pamue, durante todo el tiempo que duró la operación.
Dicen ahora que iban cubiertos los rostros con pasamontañas, para ver y no ser vistos, como los ninjas esos que se dedicaban a hacer exhibiciones en Malabo cuando el sátrapa se trasladaba de aquí para allá armando mucha bulla. Esta vez no se vió a ningún ninja. Ya digo, esos eran solo exhibicionistas para torturar a Weja Chicampo mientras le detienen en la noche o para amedrentar a los pobres transeúntes malabeños. Exhibición de fuerza vacua. Apariencia como la propia apariencia que es Guinea, un estado sin estado, una democracia sin democracia, un desarrollo sin desarrollo, un gobierno sin gobierno, un ministro que no es ministro, un jefe vivo que se muere, un jefe muerto que vive, apariencia mil, apariencia mal aparentada.
Toda Guinea es un mito, nada es lo que es. Y tras el mito, solo el vacío.
Los que llegaron el 5 de diciembre son ya otro mito en Guinea, las leyendas se han disparado. El guineano es un creador de mitos, sobre todo el fang. Todo lo convertimos en ”nlang mvet”.
Ahora la gente aguarda a la jefa Nnang Ondo a que vuelva a ejercitar sus artes de guerra sobre una Bata cabizbaja y nos devuelva la libertad, llevandose al jefe muerto que vive, atado con Ngara de Engón, para ser juzgado ante el Tribunal de Dios.
Así se completará la narración de Nlang Nvet iniciada por Eyi moan Ndöng
Nvo e´Zang Okenve
Fuente: propia