En la historia del protocolario pasan cosas, algunas desagradables. Porque no hay otra cosa infame y embarazosa que te afinen abiertamente en público tus tropiezos y de una manera virulenta y peor todavía si se trata de golpear el ego de un sátrapa sin disimulo, ambages y contemplaciones.
Tenemos muy reciente el gran capitulo que protagonizó el rector de la universidad de Columbia Lee Bollinguer a su convidado Ahmadineyad. En la presentación al tirano iraní le dijo esto: “usted es un pequeño y cruel dictador». Entre los comentarios de su presentación, Bollinger destacó que «cuando usted viene a un lugar como éste, le hace ridículo». Este trato merecido es similar al que ha recibido Teodoro Obiang Nguema en Argentina.
Sin quitar mérito a Cristina Fernández, hay que saber que se ha desacertado, al recibir a Teodoro Obiang Nguema en su parlamento democrático; y el rapapolvo llega como medida de consuelo, a las críticas recibidas por la prensa de su país. No es de recibo que en un país que ha cohabitado con la peor dictadura de América latina del siglo pasado y que los argentinos todavía tienen reciente memoria, tenga como su primer inquilino, al dictador Obiang Nguema. A estos países que han vivido en carne y hueso el horror y la mezquindad de los tiranos deberían ser más inflexible y riguroso con esta espécimen humana que todavía goza de poderes y aprecio en África.
Pero por otro lado, es meritoria su capacidad de decirle abiertamente a Teodoro Obiang que respete los derechos humanos. Estas deshonras continuas que el gobierno de Guinea Ecuatorial va cosechando cada visita que realiza a un país democrático, tienen sus consecuencias. Y son señal de que a los estados democráticos con gran sensibilidad con los derechos humanos, les importa una minucia el crecimiento económico que nuestro gobierno va pregonando fuera de sus tapias, si este crecimiento no va en paralelo con el respeto de los derechos humanos. Lo cual es un primer paso.
Aunque con su política de avestruz, los nuestros se confunden entre tener gas y petróleo con respetar los derechos humanos, otros les recuerdan que no hay petróleo que valga mientras se sigue torturando a opositores, a los que piensan distinto, mientras hay detenciones arbitrarias, mientras la corrupción está por encima de vidas humanas, mientras el pueblo de guinea sigue apareciendo como uno de los países más peligrosos del mundo en la falta de consideración a los derechos humanos.
Si, como quiera decir Teodoro Obiang Nguema, hay petróleo en Guinea Ecuatorial, todo el mundo lo sabe. Es un país que ha crecido económicamente, aunque esa mejora no se percibe en la población. Pero también todo el mundo sabe que su gobierno no conoce lo que es respetar los derechos humanos, ni tan si quiera algunos miembros de su administraciones saben qué son los derechos humanos. El mundo sabe que el 75% de los guineanos viven en el umbral de la pobreza. Esto lo sabe todo el mundo. Por eso, otros presidentes les dan lecciones.
Obvian sabe que el mundo le mira con zozobra, y eso no se arregla engatusando a países con petróleo y gas. Una cosa es Zimbabwe y su Mugabe en África del caos y otra cosa es la república de Argentina con Kischner, Brasil con Lula en América Latina en pleno crecimiento y en búsqueda de la buena gobernabilidad.
Digan lo que digan, es una humillación a toda regla y además a gusto de los que ya están hartos de unos señores que han perdido el juicio. Lean ustedes las reprimendas de Fernández Kirchner a Teodoro Obiang: ¡Dios mío Oswan!
”Por eso creo, formando parte mi país de una política multilateral de nuestra absoluta sumisión a lo que establece Naciones Unidas, y no puedo dejar de expresarle -señor presidente - nuestra honda preocupación por la situación, que ha sido denunciada en Naciones Unidas, allá en la resolución del año 2002 y en distintas relatorías, en cuanto a la situación de los derechos humanos en su país”.
”Creo, tal vez, que de todos los convenios que hayamos firmado el más importante sea también el de la cooperación en materia de buen gobierno y derechos humanos, que para nosotros -vuelvo a aclarar- es un tema central”.
”Sé que habrá elecciones locales en su país, en el año en curso, y el año que viene presidencial”, de modo tal que, la cooperación también sea de ayuda en materia de derechos humanos”.
”Queremos también participar, en el marco de lo que estipulan las Naciones Unidas, para ayudar a una mejor democratización y a una mejor vigencia de los derechos humanos. Porque yo le escuchaba atentamente acerca de las posibilidades que tiene un país con tantos recursos y de lo que puede hacer en sinergia con otro país como el nuestro que tiene posibilidades de ciencia, de tecnología, de instrumentos de industrialización, pero eso también requiere un marco para poder alcanzar ese desarrollo de respeto irrestricto a los derechos humanos”.
No se puede decir más alto y claro. Mientras los nuestros como siempre con respuestas evasivas. “no hemos ido a recibir lecciones de democracia”. ¡Vaya humillación!
Fuente: ASOPRENSALIBRE