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EL CIERRE DE LA EMBAJADA GUINEANA, UNA CONCESIÓN ESPAÑOLA INADMISIBLE publicado por: rafi de la torre el 29/07/2005 16:54:17 CET
Lo he manifestado desde que se convocara la concentración ante la embajada de Guinea Ecuatorial el pasado mes de junio y lo reitero: el cierre de la legación diplomática guineana en Madrid por el régimen de Malabo, no tiene justificación y sí refleja el desconocimiento y la postura totalitaria del que ostenta la jefatura del Estodo (no es una errata) en Guinea Ecuatorial.
La política del chantaje sistemático al igual que las violaciones que perpetra contra los ciudadanos el régimen de Obiang, es conocida y no compartida y asumida por la mayoría de guineanos y observadores, que asisten a la trágala de la administración española de diferente signo político. Sin entrar a valorar los incidentes que durante la concetración se produjeron por elementos incontrolados- y no conocidos objetivamente- lo que no es admisible ni tolerable es la respuesta, fuera de todo punto, del régimen instaurado en Guinea.Un Estado que se precie debe seguir ofreciendo sus servicios, a pesar de los problemas que puedan surgir y proseguir su actividad normal.
Y lo más sorprendente, si cabe, es la reacción de la administración española, permisiva como siempre, hacia un estado que unilateralmente decide tal solución sin someterse a las reglas de la diplomacia existentes en el mundo. ¿Por qué se traslada al personal y todo el material mobiliario de la embajada a Guinea y se deja desprotegido ( si es que alguna vez se les dió cobertura a los guineanos en la embajada en cualquier asunto) sin que se atengan estas medidas a las establecidas en la diplomacia internacional? ¿Por qué España se somete a lo ”dictado” por un estado dictatorial y no establece su derecho a la réplica ante semejante medida?
Las respuestas las encontramos en las propia naturaleza del estado guineano, no de España ni los hechos que se produjeron durante la concetración y mucho menos a los objetivos perseguidos por la oposición guineana de, sencillamente, expresar pacíficamente su repulsa por el atentado sufrido días precedentes por un miembro de la oposición.
España es un Estado de Derecho y no debe plegarse, bajo ningún concepto o interés, a lo que se le quiera imponer por otro estado que ha dado pruebas reiteradas de no respetar las leyes nacionales e internacionales en sus más de 26 años de permanencia en el poder. Los guineanos de fuera y dentro de Guinea Ecuatorial, esperan una respuesta equilibrada y justa al cierre de su embajada en Madrid por la administración española y esta se debe producir sin escatimar absolutamente y poner en marcha- insisto- los mecanismos que ante situaciones como estas puedan ser esgrimidas por un estado democrático como el existente en España.
Ya es hora de que España se sitúe y pronuncie sin complejos ni intereses ajenos a la exigencia de las normas democráticas y el respeto a los derechos humanos en relación con Guinea Ecuatorial. Ese es el camino en la buena dirección y no el sometimiento al chantaje establecido in eternum por el régimen guineano hacia las autoridades españolas que se dejan hacer y en consecuencia demoniza o desestima a la oposición haciéndole responsable de la actual situación que prevalece -sine die- en su antigua colonia. No; la oposición podrá haber errado u omitido soluciones, pero lo que es irrefutable es que no es culpable de lo que ocurre en su país. Y eso es así de contundente y claro. El querer obviarlo es practicar la política del avestruz.Una política, absolutamente rechazada por la sociedad española que prefiere enfrentarse a los problemas con datos, información veraz y sobre todo solidaridad con el oprimido.
El régimen de Guinea Ecuatorial debe utilizar el mismo lenguaje y política que el resto de los paises que desean formar parte de la comunidad DEMOCRÁTICA de naciones y si no quiere afrontar ese papel se le debe poner en el sitio que le corresponde sin ningún tipo de bulas. O estamos o no estamos. La indefinición sólo puede dar lugar a hechos tan recientes como el accidente de avión, donde las normas internacionales se las ha saltado a la torera un régimen que hace de las suyas sin supeditación alguna a las normas internacionales.
España debe saldar la deuda contraída, hace años, con su excolonia. La mejor fórmula es la exigencia del estricto cumplimiento al régimen instaurado en Guinea Ecuatorial de las leyes nacionales e internacionales y no dar cobertura a ese régimen en las instituciones internacionales. Simplemente eso.
Rafi de la Torre, periodista y miembro confundador de PERIODISTAS INDEPENDIENTES.
Fuente: PERIODISTAS INDEPENDIENTES
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