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Un suboficial jubilado asesinado en Mongomo, presuntamente por el ‘temible’ Cayo, jefe militar de la región publicado por: Association de la Presse Equatoriale Guinea el 26/10/2005 19:16:51 CET
GUINEA ECUATORIAL | SOCIEDAD CRIMEN EN MONGOMO
Un suboficial jubilado asesinado en Mongomo, presuntamente por el ‘temible’ Cayo, jefe militar de la región
EL MUNI. 26|10|05 Ignacio Monsuy Asumu, suboficial de la marina retirado en los últimos años en su poblado natal de Esangui-Eboaedji, Mongomo, desapareció hace alrededor de tres meses. La última vez que fue visto en Mongomo estaba en compañía del jefe militar de la región, Cayo Ondó Mbá Angué, considerado como uno de los hombres con más delitos de sangre que andan sueltos en el país después del propio Teodoro Obiang Nguema y sus primos. Según informaciones recabadas por EL MUNI desde Mongomo, una comisión designada por el régimen para investigar sobre el paradero del suboficial ya baraja el nombre del coronel Cayo como presunto responsable de la desaparición de Ignacio, con quien también tenía lazos familiares maternos. En el lenguaje de Río Muni, el ‘temible’ Cayo, al igual que su compañero, el teniente coronel Francisco Mbá Mendaman (Efe Pulé) –ahora caído en desgracia y condenado a 55 años de cárcel por implicación en una supuesta tentativa de golpe de Estado- fue destinado en Mongomo a recomendación del propio déspota para recriminar el auge de la disidencia política en la zona, que hasta los noventa era considerado como el principal feudo político de Teodoro Obiang Nguema. La aparición de Fuerza Demócrata Republicana, partido fundado por el anciano Felipe Ondó Obiang Alogo, que cumple una condena de 20 años desde junio de 2002, cambió las cosas para la región y Mongomo se ha convertido en una de las regiones del país con más disidencia política, cuyas efectos trata de controlar el régimen utilizando todos los medios represivos a su alcance. Según supo este periódico, sin embargo, en Mongomo parece que la desaparición del suboficial tiene otros tintes y la versión más extendida apunta claramente a esos tipos de asesinatos comandados por el propio régimen para prácticas de medicina tradicional con fines de hechicería. Es muy ‘normal’ en los guineanos, incluso aquellos del círculo próximo a la presidencia de la república, escuchar comentarios de sacrilegios de vidas humanas para garantizar la continuidad del déspota Obiang en el poder. Si bien es generalizado en el país, fundamentalmente en las ciudades de Bata y Malabo, capital, no obstante Mongomo se ha convertido en los últimos cinco años en la región con más elevado número de asesinatos de esa naturaleza, como en los años 2000-2002, cuando se registró alrededor de quince, con cuerpos mutilados y los órganos genitales extirpados. Pero en el raquítico y complicado escenario sociopolítico del país centroafricano, raros son los casos que despierten interés nacional o internacional cuando se producen crímenes de lesa humanidad en la zona natal de los dos dictadores que han dirigido con puño de hierro la ex colonia española. Es frecuente en los círculos opositores y en algunos países occidentales, con el Reino de España a la cabeza, la creencia de que los escándalos y abusos de poder que se registran en Mongomo son meros ajustes de cuenta entre el déspota y los suyos’. En la actualidad, se calcula que alrededor de 1000 ciudadanos naturales de Mongomo languidecen en las prisiones del país en absolutas condiciones infrahumanas, sin que ello preocupa sino a sus propios familiares. Hasta aquí no ha aparecido el cuerpo sin vida de Ignacio y los lugareños hablan, sin pelos en la lengua, de un asesinato perpetrado por especialistas como Cayo, dicen. Según fuentes de la zona -que por otra parte consideran de ´hipócrita la investigación abierta por el régimen-, desde que fue jubilado y retirado a su poblado natal, nunca se ha dedicado a trabajos del campo y descartan cualquier hipótesis relacionado a una posible desaparición en las junglas.
Fuente: EL MUNI | SOCIEDAD
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