25 agosto, 2005
OPINION
Por Okyere Bonna
Desde los años 1960 ha tenido lugar en Africa una nueva ”batalla por Africa” entre las potencias más poderosas del mundo, que no sólo están interviniendo en Africa por su petróleo y sus recursos minerales sino que están proporcionando un paraiso seguro a nuestros líderes africanos para saquear miles de millones de dólares, depositandolos en los bancos occidentales.
En 1999, el pago de los servicios de deuda por parte de Africa, la región más pobre del mundo, a los países ricos occidentales, totalizó 35700 millones de dólares. La dolorosa verdad es que los gobiernos africanos despilfarran, desperdician y consumen gran parte de los fondos de los préstamos y no se ven los logros del dinero de la enorme deuda africana.
Es interesante resaltar que mientras Occidente habla sobre la corrupción de los líderes africanos, nunca mencionan que los que dejan que sus paises sean usados como depositarios de estos dineros son complacientes en esta aparente conspiración y corrupción. En un debate en vivo entre el el Ghana Leadership Union el 29 de julio de 2005, el profesor George Ayittey de la America University, dijo ”Africa experimenta una fuga de capital de hasta 90 mil millones de dólares al año y las reservas externas de capital que mantienen fuera las élites políticas es de 700 a 800 mil millones de dólares”. ¿Por qué nadie dice que se podría ayudar a Africa a pagar su deuda externa repatriando el dinero expoliado por las corruptas élites africanas y enviado al exterior?. Los países occidentales que se benefician de estos fondos robados deberían hacer algo para poner fin al apoyo a estas actividades criminales. Debemos buscar que haya sanciones de las Naciones Unidas para que las evasiones al estado hechas por líderes corruptos sean consideradas un crimen internacional. Mientras que es bueno reconocer los gestos bondadosos sobre alivio de la deuda, es mucho más importante que los occidentales y sobre todo los cristianos que reclaman que se debe ayudar, vayan a la raiz del problema. Los esfuerzos de los benefactores deben ir parejos con el freno a las prácticas no éticas de estas corporaciones multinacionales y bancos extranjeros. Los países occidentales son parte de los problemas africanos de corrupción de sus gobiernos y, por tanto, deben ser también parte de la solución.
DESVENTAJAS
Los sistemas financieros internacionales, dominados por los bancos occidentales, están operando con ventajas perniciosas en muchos países africanos. Mientras que el Africa Sub-sahariana es objeto de la caridad occidental, miles de millones de dólares obtenidos de los recursos naturales son evadidos de Africa por los bancos occidentales. Las prácticas de algunos bancos comerciales son de una naturaleza muy cuestionable. Por ejemplo, el banco británico HSBC ha sido acusado por el senado norteamericano de haber ayudado al presidente Teodoro Obiang de Guinea Ecuatorial de haber sacado dinero de la cuenta de petróleo para meterlo en agujeros negros en Luxemburgo y Chipre (The Guardian, 1 de junio de 2005). Se podría elaborar una larga lista de cargos y de transacciones financieras dudosas relacionadas con muchas élites africanas. De acuerdo con Simon Taylor, director de Global Witness, que se ha destacado urgiendo la puesta en marcha de reformas, ”las compañías y bancos occidentales trabajan en colusión para evadir recursos de Africa” (The Guardian, 1 de junio 2005). Es de conocimiento común que destacados miembros de gobiernos africanos extorsionan para obtener comisiones en los contratos de préstamos externos que depositan después en bancos de ultramar. Podemos argumentar de forma implacable que los bancos occidentales, actuando en régimen de monopolio, han puesto en aprieto los mercados crediticios y de forma despiadada han obtenido unos intereses exhorbitantes a países africanos indigentes y plagados de problemas que no pueden permitirse el lujo de pagarlos. De acuerdo con Herman Cohen, antiguo ayudante del Secretario de Estado norteamericano para asuntos africanos en 1991, unos 20 mil millones de dólares, más de lo que Africa recibe como ayuda externa, salen de Africa anualmente (Africa Insider, julio 1994; p.4). Esto es un crimen y recibe de forma intencionada y clandestina un respaldo de los gobiernos norteamericanos y occidentales. Africa es consciente de eso. ¡El Ghana Leadership Union pide a estas naciones que paren y que paren ahora!
HECHOS
De acuerdo con las fuentes disponibles, la fortuna personal de Eyadema era de 800 mil millones de CFAS (2800 millones de dólares), la mayor parte en bancos extranjeros. El gobierno angoleño obtuvo alrededor de 3500 millones de dólares de la venta de petróleo pero ”el grueso del dinero sorteó el presupuesto nacional para ir a parar directamente a las manos de la presidencia (The Economist, 5 enero 2000;p.48). Al presidente Kenneth Kaunda, el arquitecto de la ideología socialista de Zambia sobre humanismo, se le acusa de haber tranferido 6 mil millones de dólares de fondos del estado a cuentas personales en bancos del exterior (The New York Times, 15 de agosto 1990, p.A6). En Kenya, los críticos del gobierno de Moi dicen que muchos de los miembros de su gobierno tienen sus cuentas más elevadas en bancos extranjeros y que hay más dinero en bancos extranjeros procedente de Kenya que el total de la deuda del externa de Kenya, que es de unos 8 mil millones de dólares” (Washington Times, 3 agosto 1995, p A18). En 1990, Mr Mouloud Hamrouche, primer ministro de Argelia y altos funcionarios del partido gobernante Frente de Liberación Nacional se embolsaron 26 mil millones de dólares en sobornos y comisiones de contratos externos (The Economist, 14 abril 1990; p.51). Moussa Traore, el antiguo jefe de estado de Mali, se dice que robó al país para amasar una fortuna personal que sobrepasa los 2 mil millones de dólares, una cantidad igual al valor de la deuda externa de Malí (West Africa, 4-10 mayo, 1992; p. 746). En 1988, Francia envió 2.5 millones de dólares de ayuda a Africa, pero el mismo año, se cambiaron en Europa 3500 millones de CFAs (47% de la renta total) por parte del Banco de Francia, algunos de ellos exportados dentro de maletas (The Washington Times, 19 junio 1990). Es bastante obvio que estos antiguos gobiernos coloniales y sus aliados occidentales estaban preparados para robar a Africa y ya es tiempo que las Naciones Unidas hagan algo si sus miembros son sinceros. (Es una vergüenza que la mayoría de estos funcionarios presumen de ser crsitianos o al menos religiosos a nivel personal).
COMPLICIDAD
Los gobernantes corruptos africanos han expoliado miles de millones de dólares de sus países y el goteo financiero continúa. Miles de millones obtenidos del petróleo, diamantes y otros minerales permanecen fuera de la contabilidad presupuestaria abierta. El G8, así como todos los países cuyos bancos actúan como paraisos seguros para estos criminales africanos de la élite, deben hacer todo lo que sea posible para repatriar estos fondos de vuelta a los países africanos de donde provinieron. En caso contrario, no deben sorprenderse si esta complicidad en el crimen les atrapa algún día cuando Africa se despierte en revoluciones de masa y captura a sus gobernantes traidores para hacerles justicia.
Como observó Simon Taylor, es crucial que se ayude a Africa para hacer un seguimiento de los pasos que siguen las rentas obtenidas del petróleo y de las minas y para que sean ingresados en los presupestos de haciendas públicas a fin de estar seguro que el dinero no esté ”chupado” por los funcionarios corruptos” (The Guardian, 1 junio 2005). Es urgente que evitemos que los líderes africanos encuentren algún lugar para guardar sus expolios.
Todos deben desistir a dar acomodo al comportamiento oprobioso a costa de las masas africanas si son sinceros en sus deseos de ayudar a Africa a combatir la pobreza. El camimo para ocultar el dinero en los bancos extranjeros debe ser bloqueado y se debe obtener la identidad completa de los depositarios de cuentas abiertas tal como se hace en los países occidentales.
Las corporaciones occidentales y sus funcionarios que se inhiben de los controles y de las regulaciones y aprovechan así las lagunas creadas por las élites africanas, deben ser considerados como criminales por las leyes internacionales y ser detenidos al ser descubiertos para que sean enjuiciados por cualquier tribunal del mundo o por la corte internacional de justicia.
La ONU debe ayudar a Africa para salvar vidas y para reducir el círculo mortal de pobreza creado por estos bancos multinacionales y los nefastos dirigentes africanos, de la forma que sea y se debe lanzar una acción internacional para forzar al cumplimiento de esta necesidad perentoria.
La Ghana Leadership Union está trabajando para erradicar la corrupción en el servicio público en Ghana y este autor desea que se abran cargos contra los bancos occidentales que son cómplices de estos perpetradores que frenan la tasa de desarrollo y frustran los esfuerzos para aliviar la miseria y la pobreza.
Okyere Bonna
Fuente: Ghanaian Chronicle (Accra)