Tal como se nos informaba en dñias pasados, el plan de Obiang continúa su curso.
El plan preveía el reclutamiento de mercenarios por parte del dictador que le garantizara el poder militar para llevar a cabo su plan de colocar en el poder a su hijo Gabriel Mbega Nguema Lima, el cual, según hemos sabido ha sido el que finalmente ha decidido Obiang en lugar de su hijo mayor Teodoro Nguema alias Teodorín.
Los viajes últimos del dictador le han servido para buscar el apoyo de algunos presidentes africanos: Angola y Nigeria especialmente. En la reciente cumbre ha aprovechado para intercambiar sus ideas de sucesión a otros dirigentes africanos.
Hace unos días han llegado un total de 800 mercenarios compuestos por marroquies, angoleños, ganeses (algunos ya formaban parte de su guardia personal cedidos por el anterior presidente de Ghana Rawllings) y congoleños. Los mercenarios se han dirigido a la base militar que se encuentra en Mongomeyén para someterse a un entrenamiento bajo un mando único.
Esta llegada hace prever que en breve tiempo, una vez que tenga listo el ejército privado, llevará a cabo el cambio previsto, pudiendo incluso no modificar la constitución sino llevando a cabo un verdadero golpe de estado.
Estos planes cuentan en principio con la oposición de Teodorín y su madre, con la oposición de lo que queda en el ejército guineano diezmado últimamente con las últimas detenciones de militares de alta graduación, con la oposición del pueblo y de las fuerzas de la oposición. Son varios frentes que Obiang tendrá que ganar usando la fuerza de los 800 mercenarios.
Un escenario en el que Obiang preve salir victorioso por la fuerza es un escenario de violencia anunciada.
Más que nunca, la oposición tendrá que emplearse a fondo para subvertir los planes del dictador e imponer una transición a la democracia pactada entre todos, a ser posible con la menor violencia posible.
Fuente: interna