Madrid.- 19 de enero de 2006. Asistimos asombrados ante un nuevo espectáculo vergonzoso que arroja la dignidad de nuestro pueblo por el barro más sucio. El loco dictador Obiang Nguema, presa de uno de sus habituales ataques dementes, acusa a la misma ONU de querer asestar un golpe de estado en Guinea Ecuatorial.
Una vez más el argumento es de película. Un barco ucraniano que atraca en el puerto de Malabo con un arsenal en armas a bordo y, por el contrario solo declara en su carga material de construcción. El barco es registrado y saqueado por el régimen de Obiang, quien ya ha dado precisas instrucciones acerca del destino de todo el material militar ”incautado”.
La ONU ya se ha apresurado a decir que las armas eran para una misión de paz en la RD del Congo, y a ”solicitar” al tirano su devolución. La dictadura, sin embargo, tiene razones para creer en un nuevo golpe de estado. Y así lo confirman los hechos. Obiang–según indican fuentes de la oposición- se habría refugiado en Bata, huyendo de Malabo con nocturnidad y el miedo a un nuevo “golpe exterior” metido en el cuerpo. Sólo faltaba la ONU en la pesadillas de Obiang.
Fuentes de la oposición en Malabo señalan que las armas y los vehículos robados a la ONU ya han sido vendidos o cambiados de dueño, de forma que se hará muy dificil su rastreo para proceder a su devolución. Desde luego que Obiang no piensa devolver las armas. Habrá que esperar para ver como las Naciones Unidas ponen a cada uno en su sitio.
Lo que es sorprendente es que a la ONU le sorprenda lo que ha ocurrido. Aunque vista la política del organismo internacional hacia nuestro pueblo, sí deberían estar sorprendidos, A la ONU le gusta agradar a Obiang. La misma ONU que ahora patalea, el pasado 5 de enero, a través de su representante del PNUD en Guinea, Bacar Abdouroihamane “Elogió las ´buenas´ relaciones entre las Naciones Unidas y el Gobierno de Obiang, afirmando que en los últimos cuatro años “hemos trabajado con confianza, sin tabúes en los temas como derechos humanos y la buena gobernabilidad democrática”. El funcionario de la ONU se refirió a la existencia (¿?) de un pacto entre el Gobierno y los partidos políticos de la oposición democrática., Sin embargo, Abdouroihamaner (PNUD-ONU), eludió hablar de los presos políticos, señalando que “Guinea Ecuatorial con la ayuda y asistencia de sus socios al desarrollo, está convirtiendo en un Estado de derecho” (EFE), Si esto es lo que en realidad ocurre entre la ONU y Obiang y es lo que la ONU sabe de Guinea Ecuatorial, entendemos la sorpresa que les causa la situación actual.
Pero no hay mal que por bien no venga, y gracias a Obiang, la ONU ha puesto sus ojos en Guinea Ecuatorial. Y la ONU ahora nos mira, porque al igual que a nosotros, Obiang ha robado a la ONU, la ha pisado, la ha humillado, y la está arrastrando por el barro. Obiang está ridiculizando, otra vez, a los locos que le rinden pleitesía. Nos cuesta creer lo que estamos viendo, Nos cuesta creer que sea la ONU la que está siendo vapuleada por Obiang Nguema, y nos entristece, que un escándalo tan lamentable sea de nuevo el motivo por el que el mundo fija sus ojos en nuestro castigado y olvidado pueblo.
Guinea Ecuatorial necesita la ayuda que iba dirigida al Congo. Guinea Ecuatorial necesita urgentemente la intervención de las Naciones Unidas. Todas las gentes de Guinea Ecuatorial esperan el día de la liberación, el día que termine el sufrimiento de muchos por el bien de unos pocos. La ONU debe fijar sus objetivos en Guinea Ecuatorial y olvidarse de melosas declaraciones en un momento en el que está en juego la vida de personas, y el futuro de un pueblo.
Desde el Gobierno de Guinea Ecuatorial en el exilio exigimos la entrada de las Naciones Unidas en Guinea Ecuatorial. Exigimos a la ONU que intervenga con contundencia para instaurar un sistema democrático que permita al pueblo elegir su futuro. Exigimos como Gobierno, como pueblo y como personas una oportunidad para liberar nuestro país. Exigimos el mismo derecho que a otros les conceden. Exigimos que esta vez no pasen de largo.
Lo que si que nos ha quedado claro es que no entra en los planes de Obiang el devolver las armas a la ONU. Veremos si son capaces de obligarle, o si por el contrario, este asunto, como otros, volverá a llenar las bocas de grandes palabras que no llevan a ningún sitio, mientras, la ONU, como otros países y organizaciones, otorgan impunidad a Obiang para seguir implantando el terror y la muerte en Guinea Ecuatorial.
Fuente: Gobierno en el exilio