Quiero manifestar mi más sentido pésame a la familia de Bitá Ropé.A su esposa,hijos y a todos los que en la cercanía vivieron su exilio obligado,lejos de su querida Bioko.
Pero tambien quiero hacer extensivo ese pesar a todas las mujeres y hombres de buena voluntad porque una vez más hemos sido conocedores de un golpe criminal a la libertad y a la lucha por conseguirla.
Golpes sistemáticos a la disidencia guineana que, desgraciadamente, no cuentan con el rechazo y condena de la comunidad internacional, que con su silencio y falta de interés en que se investiguen, da lugar a que los autores se sientan cada vez más cómodos en el terreno de la impunidad y continúen con sus asesinatos selectivos.
No son aislados este tipo de atentados y así se ha manifestado durante años. Al igual que, como antes señalaba, la respuesta internacional a los mismos ha sido nula.
Hace daño a cualquier observador con la mínima sensibilidad la actitud mantenida por gobiernos demócratas que tienden la mano a regímenes totalitarios desestimando a las fuerzas que, legítimamente, se oponen y luchan con escasos medios para lograr un cambio democrático real en su país, Guinea Ecuatorial.
Se recurre con frecuencia a la palabra diálogo cuando se quiere mediar en un conflicto o situación injusta. ¿Por qué no se lleva a la práctica en el caso guineano propiciando una Conferencia Internacional donde todas las partes implicadas estén representadas? ¿Por qué España no realiza una labor de intermediación donde todas las fuezas existentes reciban el mismo trato? ¿Por qué no se da la oportunidad de que sea el pueblo guineano quien designe en una elecciones libres y transparentes a sus representantes?.
España ha perdido a lo largo de los años muchas oportunidades para ejercer de árbitro aséptico en la cuestión guineana.Se ha demostrado inútil y contraproducente la selección por España de los que deben o no deben ser opositores al régimen. Ahí están las distintas opciones y eso es una realidad a la que que hay que atender para llegar a obtener resultados positivos. En todo caso es al pueblo guineano, sumido en dos crueles dictaduras desde su independencia, a quien le corresponde ejercer esa seleccion en las urnas. España debe crear para ello las condiciones necesarias propiciando la asistencia a los comicios de observadores internacionales que, por supuesto, pertenezcan a gobiernos y organizaciones de prestigio y credibilidad probadas.
¿Permitiríamos los españoles irregularidades en unas elecciones o que se impidiera que un grupo de ciudadanos fuese privado de su derecho a formar un partido político si reúnen las condiciones para ello en función de sus antecedentes o ideología política? Estas y otras cuestiones se deberían tener muy en cuenta cuando se trata de los guineanos.
Ningún gobierno demócrata debe aceptar que unas elecciones o la situación y derechos de un país lleve etiqueta impuesta por un régimen fuera de las normas de un Estado de Derecho. Debe rechazarse con toda contundencia y acogiéndonos a la Carta Magna de las Naciones Unidas, el recurso del régimen cuando trata de justificar alguna de las situaciones que se han dado de fraude electoral o de situaciones de violación de derechos humanos con la coletilla, ”a la guineana o a la africana”. Parece absurdo el aclarar estos conceptos. Pero así ha ocurrido y lamentablemente puede seguir ocurriendo en Guinea Ecuatorial, si no se toman medidas democráticas ajenas a la demagogía e intereses comerciales.
El pueblo guineano ha esperado siempre una respuesta justa y conciliadora de España a la que considera como propia; a la que ama y respeta; a la que sigue gritándo en busca de ayuda, de auxilio, para no seguir sufriendo una situación desesperandora.
No es necesario injerirse en asuntos de otro Estado para poner freno a situaciones como la guineana. Simplemente hay que actuar en consecuencia a los hechos conocidos, archisabidos y probados.La soberanía de un país es sagrada, pero ello no debe ser excusa para permitir todo tipo de violaciones y vejaciones hacia una población indefensa por parte de quienes tomaron el poder a la fuerza y no tienen en cuenta la voluntad de los que oprime.
Impidamos entre todos, utilizando todos los recursos democráticos a nuestro alcance, que se vuelvan a reproducir atentados contra la libertad y la justicia en Guinea Ecuatorial. El silencio y la impunidad nunca servirán para lograr ese objetivo.
Rafi de la Torre, co-fundadora de Periodistas Indepedientes con sede en Ginebra.
Fuente: PERIODISTAS INDEPENDIENTES