Malabo 26 abril
Un incendio aparentemente de origen accidental destruyó en la noche del lunes el almacén de medicamentos del ministerio de sanidad en Malabo, según informó el martes la radio nacional. La radio añadió que el incendio fué provocado por un corto circuito y a pesar de la actuación de los bomberos, llegados desde el aeropuerto - la ciudad carece de bomberos- nada se pudo hacer, quedando todo reducido a cenizas.
No ha habido víctimas en este incendio como se nos informó en un primer momento.
En el depósito se encontraban medicamentos antipalúdicos, antibióticos y antiretrovirales adquiridos recientemente por el gobierno. El valor de los medicamentos era de 1.5 millones de euros.
Nadie conocía la existencia de este almacen de medicamentos. En Guinea, a pesar de las supuestas obras para el desarrollo que predica el gobierno, no existe en la práctica un servicio público de salud y los pacientes tienen que adquirir todos los medicamentos, incluidos sueros, hilos de sutura, oxigeno, gasas, etc, en las farmacias regentadas por los hombres del régimen. Ninguno de los que regentan las farmacias tiene título universitario de farmaceútico. Se sospecha que los hombres del régimen se nutrían del almacen incendiado, es decir que el estado guineano había comprado los medicamentos con cargo a sus fondos y estos hombres del régimen los vendían en sus farmacias.
No existe un almaceń farmaceútico en los hospitales y muchas auxiliares de enfermería se dedican a ofertar medicamentos a los pacientes cuando conocen lo que el médico ha recetado a los pacientes, una conducta que evidencia la anarquía y los abusos propios del sistema. A veces si un paciente compra una medicina fuera de los canales controlados por las enfermeras, éstas se niegan a inyectar al paciente. Muchas de ellas no han asistido a un solo día de formación en prácticas de enfermería y se dan muchos casos de accidentes hospitalrios provocados por una mala práctica médica que, como todos los crímenes en Guinea, quedan impunes.
No se descarta que algún guineano cansado de estas prácticas corruptas y expoliadoras haya provocado el incendio. Tampoco se descarta que fueran los hombres del régimen ligados a las farmacias los que estuvieran detrás del incendio si el almacen estaba diseñado para prover por primera vez medicamentos en los hospitales, una práctica que es habitual en todo el mundo y que había desparecido en Guinea con la llegada de Obiang al poder. Todo es posible y como mínimo habría que investigar.
¿Quien se beneficiaba de estos medicamentos? ¿Qué enfermo de qué hospital había sido tratado con los medicamentos de este almacén supuestamete de la sanidad pública?
No puede ser que los parientes de Obiang compren medicamentos con dinero público y luego los venden en sus farmacias a precios de monopolio, haciendo negocio encima con la salud de los guineanos.
La situación de las farmacias demanda una investigación y una regularización. Y por supuesto es urgente la creación de un laboratorio central para el control de los medicamentos y de los alimentos, dependiente de un organo de inspeccción sanitaria eficaz con autoridad. Esta inspección debe poder llevar a cabo las sanciones administrativas y preparar las demandas judiciales contra los violadores de la salud pública, que son muchos: las enpresas del sector petrolífero, las empresas de catering, los importadores de alimentos, los dueños de farmacias y los profesionales que realizan prácticas médicas sin tener la preparación para ello.
Fuente: interna y agencias