Frente a la arbitrariedad criminal exigimos justicia. Frente al ”viva Black Beach” exigimos el fin del horror.
Jean Noel Nsue Ondo tiene el atrevimiento de hacerse pasar por hermano nuestro mientras grita vivas al símbolo del horror que es Black Beach. Su testuz de esclavo de la francafrique es incapaz de percibir la brutalidad que supone el elogio a la cárcel más onimosa del mundo. Ni su defendido Obiang se ha atrevido nunca a tanto.
Siempre hemos reclamado el uso de los procedimientos para hacer justicia. Si Ndong Ona hubiera estado incurso en un proceso penal en el que se le acusa de tortura, posiblemente hubieramos pedido transparencia y justicia sin más. Pero no es casual que Ndong Ona esté encarcelado por su primo Obiang no por violaciones de los Derechos Humanos de los guineanos sino por una discusión hogareña con el trasfondo de la situación grave de Guinea.
Y no es casualidad porque existe una trayectoria lineal y regular en los modos arbitrarios que tiene Obiang de hacer su ”justicia” a los que se le ”atraviesan”. Ndong Oná debió mandar a paseo a Armengol Ondo Nguema y éste recurrió a su hermano Obiang Nguema, que ya había hablado con la mujer de Ndong Ona para que contara en el tribunal los secretos de alcoba en que criticaba a Obiang.
Cuando Efe Pulé asesinó al embajador Julián, Obiang le sacó de la carcel donde había sido condenado en un juicio público y le ascendió a coronel sin importarle el escándalo que eso suponía. Pero cuando hubo sospechas de que el coronel Efe Pulé estaba implicado en una tentativa de desestabilización en Mongomo, la reacción de Obiang fue fulminante: detención, tortura con rotura de los tendones de aquiles, juicio a puerta cerrada y condena.
Nadie ignora que Efe Pulé era un torturador, pero no fue juzgado ni condenado por ello, ni siquiera del asesinato que se probó. Obiang castigó a Efe Pulé mediante la tortura y un juicio falto de garantias por simple sospecha de connivencia con la gente de Mongomó que está en su contra desde hace años. Y esta arbitrariedad es insoportable.
Por tanto no solo falla la justicia en Guinea sino q ue Obiang hace gala de manera escandalosa de sus arbitrariedades. Así, no se juzgó a los resposables del accidente que costó la vida a 85 personas en Baney, ni siquiera pidió la dimisión de nadie. Pero cuando su avión pasó a la lista negra de la UE, cayeron cabezas. 85 personas no son nada para Obiang, lo unico importante es él.
No es de recibo ahora que cuando los otrora colaboradores de Obiang se muestran cansados de tanto atropello, Obiang venga ahora a decir que está limpiando Guinea de delincuentes. Aunque ya le conocemos por su cinismo, Obiang debería cuidarse de no considerarnos retrasados mentales a los guineanos. Tiempo hubo para frenar las torturas y abusos de sus colaboradores. Lo que hace ahora Obiang con sus antiguos colaboradores es una cruel venganza que nada tiene que ver con la justicia.
Nsue Ondo, no elogies el cadalso ante la venganza de Robespiere-Obiang buscando en la chusma el asentimiento de un crimen. Los guineanos no somos idiotas y tenemos en muy alta estima el sentido de la justicia, que no es la venganza. Y por supuesto cualquier guineano te supera en civilización, tu que fuiste capaz de elogiar la locura de Playa Negra.
En el exilio de Madrid 1 de agosto de 2006
Nvo Zang Okenve
Fuente: propia