UN SABOR AGRIDULCE EN TORNO A LOS MENSAJES DEL GOBIERNO EN EL EXILIO.
Debo empezar este artículo de reflexión diciendo simplemente que es una “mera” REFLEXION. Y aquí creo que no se tendrá en cuenta tanto cómo lo hago y digo, sino qué y cómo lo digo.
El Exilio guineano se merece todo el respeto que todo exilio se merece. Entre otras cosas porque ya es de por sí muy duro distanciarse uno de su propio entorno para después terminar pidiendo todo tipo de cercanías independientemente de la naturaleza que éstas pudieran poseer: cercanía por razón de estudios; cernía por compartir el piso, cercanía por tener un familiar en la administración de la aduana guineana etc.
Dicho esto, no es menos cierto que la idea de articular un Gobierno en el Exilio nunca pudo ser descabellada, cuenta tenida de la justificación mas que emocional que se hace en el párrafo anterior.
Sin embargo, iniciativas de este tipo no deben, en mi opinión, permanecer sin el más mínimo signo de interés por parte de quienes, desde el exilio nos consideramos no sólo militantes de la idea, sino ciudadanos legitimados a opinar sobre el gobierno que más cerca nos ha tocado vivir; muchos de nosotros muy jóvenes en edad.
No se trata de entablar un debate, al menos eso pienso yo y aquí, entre los pretendidos logros proyectados por nuestro gobierno y la capacidad material de conseguirlos, como cuál sea el objetivo y filosofía de trabajo que con ese objetivo se pretende alcanzar.
En la fecha de hoy, de tan memorable recuerdo, la distancia entre el mensaje inicial (2003/29/08) y la posibilidad de alcanzar, si quiera remotamente, aquello que se prometió en el Hotel Intercontinental debía centrar realmente cualesquier otro pronunciamiento público de nuestro gobierno en el día de hoy; pero antes al contrario, los tres “artículos” aparecidos en esta página, y de autoría gubernamental lejos de arrojar luz sobre este desenlace se han dedicado a hacer un discurso “autobombo” en la forma, melancólico en el fondo, y un tanto estrambótico en su proyección.
Debo concluir esta reflexión pidiendo que se me reconozca en ella la expresión de un sentimiento de simpatía, primero, y segundo, y por virtud de la misma razón el derecho a reclamar que en las sucesivas ocasiones nuestro gobierno, en lugar de publicar artículos, en fecha tan memorable, haga un comunicado político con un fondo orientativo, emitido por el consejo de ministros y en su nombre el Presidente de la Sin- República.
En definitiva, los artículos, lejos de su dimensión propagandística (obviamente natural, incluso en el PDGE) no acaban de decirnos cuál es la actual naturaleza jurídica del Gobierno en el Exilio después de que dos de sus socios lo hubiesen abandonado. Tampoco nos acaban de decir exactamente qué harían de Guinea Ecuatorial, nuestro país, en el caso de producirse un vacío de poder como viene aduciéndose en su argumentario, cosa por otra parte lógica si se tiene en cuenta que Obiang no es sino un fenómeno sujeto a los límites que la naturaleza “impone” a los humanos.
Veamos: ¿qué es lo que realmente se pretende transmitir al exiliado guineano con estos mensajes?, pues, estos mensajes no poseen nada de orientativo; siendo los mismos nuestra única base de motivación psico-política para asumir como propios los elementos de lucha que debería proporcionarnos el gobierno de todos (El Gobierno en el Exilio), no hablan de las grandes cuestiones políticas nacionales como la idoneidad política o nó del nuevo gabinete ministerial, la acreditación de un nuevo embajador americano en el país en fechas casi simultáneas a éste nombramiento, las recientes reacciones de la clase obrera nacional en empresas de intensa actividad productiva; no valoran la reciente apertura de la embajada guineana y las innovaciones que en la misma se han producido en Madrid, capital del Reino de España.
Fuente: Propia