La estupida agresividad de Bongo
4 octubre 2006
”Gabón no abandonará la isla de Mbañe ni los dos islotes de Cocoteros y Conga”, es el mensaje agresivo de Bongo tras la espantada en Ginebra. ”No será tema a tratar ni para el presidente ni para el gobierno ningún debate en ningún momento ni bajo ningún pretexto que tenga que ver con la venta de una parte inalienable del territorio nacional”, dice la nota del gobierno gabonés de ayer miércoles. La nota es una escalada de la agresividad del dictador Omar Bongo,
Bongo, a través del Consejo nacional de Comunicaciones, ha prohibido la publicación durante 3 meses del diario Les Echos du Nord, porque este diario ponía en entredicho las tesis oficiales y se oponía a los ataques lanzados por los medios oficiales contra el ministro del Interior gabonés. Les Echos du Nort se preguntaba ”qué pasaria si estuvieramos equivocados en los objetivos”.
Joel Simon, director de la organización ”Comité para la protección de los Periodistas” CPJ con base en Nueva York, ha pedido al gobierno gabonés que anule la orden de prohibición que pesa sobre Les Echos du Nord y que deje de intimidar a los medios.
Sobre el supuesto intento de venta de la isla por parte del ministro André Mba Obama, Bongo ha dicho que se va a abrir una investigación completa y que todo era una ”cábala mediática”, para referirse a los ataques del diario gubernamental L´Union y del semanario Le Crocodile.
La agresividad del gobierno gabonés sobre Mbañe no ha encontrado correlacion en Guinea, donde la tranquilidad es total y se hacen pocas declaraciones. Obiang anteyer martes por la tarde dijo que Bongó no acudió a Ginebra por problemas internos de Gabón. La delegación guineana estuvo en Ginebra hasta el último momento y luego se dedicaron al turismo.
Todo apunta que una parte de la sociedad gabonesa ya conoce la situacion real del Tratato de Paris, incluyendo ministros y medios de comunicación. Estos habrían recomendado a Bongo un mayor realismo y éste se habria negado a participar en ninguna negociación por estimar que ”no hay nada que negociar” .
Las autoridades guineanas deben manejar el asunto con tranquilidad y recurrir al tribunal Internacional de la Haya. Mientras tanto no deberán permitir que ningun contrato de exploración firmado por Bongo se haga efectivo en las aguas jurisdiccionales guineanas, negociando con las compañías petrolíferas para persuadirles con los argumentos del Tratado y si es posible cambiando el contrato a favor de Guinea.
El tratado de la CEMAC debería tener en cuenta clausulas de solidaridad para la ayuda mutua entre los países signatarios como ocurre en la Unión Europea (redistribución regional de la renta).
También la CEMAC debería tener un plan de convergencia en materia minera y petrolífera, de suerte que los contratos de exploración fueran iguales para todos los miembros y estuvieran gestionados por un organismo regional que cobrara unos impuestos para su propio funcionamiento.
De esta forma ni Obiang ni Idris Deby tendrían que negociar los contratos de exploración sino que sería el organismo comunitario. Y por supuesto sería este organismo comunitario el que pusiera en marcha medidas de transparencia, el que formara el fondo para las generaciones futuras, el fondo para el desarrollo rural, un fondo para solidaridad regional intracemac (como los fondos estructurales europeos) y un fondo para el desarrollo de la zona geografica próxima a los pozos de explotación, con independencia de la nacionalidad de estos pozos.
Esto último quiere decir por ejemplo que las zonas cercanas a Mbañe, si hubiese pozos en ella, obtendrían ventajas aunque no fuesen guineanas, por ejemplo Cocobeach debería beneficiarse del futuro petroleo de Mbañe gracias a este último fondo (fondo de proximidad geográfica) y así se evitarian conflictos y se haría justicia (es justo que los cercanos a una riqueza se beneficien mas de esa riqueza sin tener en cuenta las fronteras artificiales). Si no se arbitra algún mecanismo de soliadridad intrerregional, la presión migratoria será insostenible. Pero todo tiene que estar reglado en el tratado de la CEMAC, que debe dejar de ser una unión monetaria para convertirse en una comunidad económica y política libre y democrática.
Fuente: agencias y propia