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Editorial

UN CELIBATO OPCIONAL PARA LOS CURAS AFRICANOS


publicado por: misisim Ebu el 07/01/2009 14:48:32 CET

Me he molestado en leer artículos, el canon y un poco de la Historia de la Iglesia para desdeñar este misterio de la Iglesia Católica.
Aunque sigue siendo un tabú y una censura por parte de la iglesia Católica Romana, el celibato opcional, la Iglesia Católica Africana debería armarse de valor, perderse los miedos, en esta inaugural inspección de Su Santidad a África y expresarle ya de una vez por todas, que EL CELIBATO NO DENOTA VALOR ALGUNO PARA LA CULTURA AFRICANA.

La opción del matrimonio para el sacerdote africano, debe replantearse. El papa visita África el Marzo; y es su primer viaje a África. Es una gran oportunidad para pedirle, al sucesor de Pedro, la legalización del matrimonio de los curas, además de otros temas que vive la iglesia africana, que merecerían capítulo aparte, dictaduras, petróleo, coltán, corrupción, enfermedades, etc. Los curas africanos deben requerirle al papa, sin ambages ni fisuras, la opción del matrimonio.


Dicho sea de paso, la diversidad no debe asombrar a nadie y no hay que tener miedo a lo diferente. Una cultura que incita y vive del miedo, está forzada a ser esclavos de otras culturas y vivir de la hipoteca cultural. No cabe la menor duda que la religión católica está hecha desde la base de los elementos de la cultura occidental. Y los occidentales no tienen derecho a enseñarnos a llevar la inculturación, incitando al recelo, a la represalia, como modos de intercambio de valores culturales.


Los curas africanos deben perder el miedo a expresarse claramente sobre las dificultades reales que tienen y las que experimentan en su apostolado y en el crecimiento personal con el ‘celibato’ acuestas. En África, el celibato no tiene lugar ni definición. La verdadera inculturación, llegará cuando Roma empieza a derogar y a suprimir varias de sus trivialidades en el continente, como la castidad y el celibato, los nuncios apostólicos, las misiones, etc. y si no es así, debe mostrarse de acuerdo con los valores culturales del continente africano para retomar el verdadero camino del anuncio del evangelio a los pueblos de África, y no seguir con las frivolidades de la evangelización colonial.

Reconozco que el problema no es sólo de la Iglesia Africana, pero no me quiero extrapolar la realidad. Quiero opinar sobre el contexto que vivo y conozco, desde una visión ecléctica de un observador, que no vive las dificultades que supondría renunciar a algo tan sagrado como mis retoñitos.

Pero no cabe duda que la Iglesia Católica Romana, ha vivido, durante largos siglos de la hipocresía, falsedad, de disfraz sobre muchos temas; de manera particular sobre el tema del matrimonio de los sacerdotes. Esa relación ambigua con la mujer, ha ocasionado la relación machista que la Iglesia de Roma mantiene con respecto a la mujer durante casi sus largos veinte siglos, aniquilando sus verdaderos valores y presentándola como simple objeto de deseo. No pocas veces encontramos que hablar de las responsabilidades de la mujer, en la Iglesia Católica Romana, es en muchas ocasiones, sinónimo de impurezas, de pecado, de sexo, de vicios, de perversiones, hasta de pecado.


La iglesia católica, ha tenido y tiene visión segmentaría de la realidad femenina. Identifica a la mujer con lo genital, lo sexual, el pecado, la concupiscencia y desperdicia las grandes dotes y los valores que la mujeres aporta y transmite al mundo. A simple vista, se nota que un hombre casado, es más completo que un soltero, y el que más experimenta la dimensión comunitaria.

La negatividad del matrimonio de los sacerdotes, data del Concilio del Elvira, un concilio regional en el año 305 donde se empezó a exponer la idea de que el celibato debía ser impuesto sobre el clero y el clero que estaba casado se le pidió abandonar sus esposas. Sin embargo, el Concilio de Nicea, que sí fue un Concilio General de toda la Iglesia en el año 325, no consideró esta propuesta del celibato y al contrario rechazó la idea o propuesta de obligar al clero ya casado a terminar sus matrimonios.

Fue para el año 386 que el Papa Ciricius ordenó el celibato del clero aunque tuvo mucha oposición y de hecho gran parte del clero continuo viviendo con sus esposas. Leo el Grande en el año 440 también prohibió abandonar sus esposas pero les instruyó a que continuaran viviendo con ellas como hermanos y hermanas. Esto también se reflejó en otro concilio local llamado El Concilio de Galia donde también hubo oposición a la ordenación de hombres casados que no hiciera votos de continencia con sus esposas y más tarde se estableció la costumbre de coger a las esposas y enviarlas a los conventos y llamarlas miembros de la Orden de las Viudas o Diaconisas.

A través de los siglos 10 al 15 el concubinato entre clero era generalizado. Fue entonces que la influencia de la teología de los escolásticos de la Edad Media se vino a definir el celibato como una ley de la Iglesia y en ello influyó la teología de Santo Tomás de Aquino. El Concilio de Trento en el año 1545 al 1563 confirmó entonces la enseñanza en cuanto al Celibato del clero como una ley de la Iglesia y no una ley de Dios.

Posteriormente la Iglesia Romana se ha defendido los siguientes postulados a cerca del celibato: que es un don de Dios, sin negarlo, pero creo que el matrimonio también es un don de Dios, por tanto lo uno no merma lo otro. Que capacita para la misión, una afirmación muy dudosa, afirman pues, que el celibato “une más fácilmente a Cristo con un corazón entero y dedicarse con mayor libertad al servicio de Dios y de los hombres” (C 227). Argumento claramente refutable, es la misma afirmación de que si estoy bien con Dios, no me importa los ángeles. Un argumento banal, a través de nuestros hermanos y la creación, podemos contemplar a Dios y ver sus maravillas.

Una tercera afirmación, opción por un amor más universal; o sea, si no soy capaz de amar a una persona, voy a ser capaz de amar a mil, un autoengaño y una falsedad. Quién no experimenta el amor individual, no es capaz de experimentar una amor colectivo. Finalmente la Iglesia dice que se apoya en el celibato de Jesús. El primer lugar, la misma iglesia no sabe si Jesús se casó o no, en segundo lugar, a los 33 años, que no es el calendario actual, no se puede hablar de que alguien ya es célibe y curiosamente, sólo imitan a Cristo en el celibato y no en la pobreza. además ningún texto afirma que Jesús fue célibe, invención occidental.

La cultura occidental, tiene sus desenfrenos y sus honestidades. Es una cultura que valora la soledad, soltería, la virginidad, el individualismo, egoísmos, la castidad, el celibato por encima del matrimonio, pareja, compromiso, unión, el compartir. El hecho de que el celibato o la castidad, tenga más mordacidad que la pobreza y la obediencia en la iglesia católica romana, tiene su explicación, en esta escala de valores de la sociedad tradicional occidental, que ha sido transferido a la Iglesia católica romana, como virtudes ideales y trascendentales.

Las razones para que en África se casen los curas son infinitas, además, son razones de peso, que el propio africano no debe rehuirse. Voy a empezar con las razones culturales. Nuestra cultura valora más; la fertilidad que la infertilidad, la colectividad que el individualismo, la solidaridad que la indiferencia y el egoísmo, la hospitalidad, el altruismo, la generosidad, antes que la soledad, el abandono, el desprecio; cosa que es bien distinta de esta iglesia occidental. En África está el valor del padre de familia, que debe ser cuidado por sus hijos y nietos, por lo que la procreación está por encima de la virginidad. Así como en otras culturas, ser virgen, es una virtud, para los africanos, no supone ninguna integridad humana.


La vida familiar es sagrada y el celibato no tiene ni valor ni aprecio aquí en África como lo pueda tener en otros lugares, por tanto el celibato o la castidad no es aprovechable, al contrario, coarta sensiblemente la capacidad para servir a los demás. Si el celibato hace al occidental, por lo menos eso dicen, más disponibles, vivir una vida más entregada a Dios. Los obispos africanos deben decir una vez por todas a Benedicto XVI, que el matrimonio, hace al africano más gratuitos, más afectivo, más disponibles, más comunitario y le permite una mayor entrega a los demás a través de un servicio comunitario íntegro. La hipocresía camuflada en santurrones y beatones, no debería impedir o marañar un espíritu profético para decirle al sucesor de Pedro que la iglesia africana necesita urgentemente replantear el matrimonio opcional de los religiosos y los curas.

En el imaginario colectivo, ya nadie cree eso del celibato. Además de ser un absurdo, es un autoengaño a la propia persona y a la iglesia. Ya nadie cree en la mentira de vírgenes y santos y santas. La sociedad africana ve con buenos ojos que los curas se casen. Sólo la propia iglesia y sus representantes sumidos en su propio amor y querer, se engaña a sí misma con el incoherente discurso del celibato y la castidad como valores del Reino.

Otra razón más de peso, es que África no puede seguir con el neocolonialismo católico. No todos los valores occidentales son apreciados en África. El clima no favorece la existencia del celibato y para que sean creíbles los curas africanos, sólo hay un camino, casarse o tener una novia abiertamente, como cualquier ser humano. Ya no escandaliza a nadie. Muchos saben de lo que estoy hablando. Menos los beatones occidentales, que viven eternamente en la doblez y en el disimulo.

Aquí en Guinea Ecuatorial, donde vivo, los curas casados de otras iglesias, son más creíble que estos galanes católicos. EL africano cree en Dios y no tanto en las mediaciones. Hay actitudes en nuestras creencias que no se definen en términos correlativos entre creer y las realizaciones personales, nadie o casi nadie entiende la relación que existe entre sacerdocio y no tener mujer. No plantear este problema con seriedad, ahora con la visita del Papa a África, no haría otra cosa que prolongar la hipocresía, dañar con la mentira el mensaje cristiano y vivir sempiternamente en la ambigüedad.

Seguiré reflexionando.


Fuente: Misisim

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El contenido de los artículos publicados no refleja necesariamente la opinión de la redacción de guinea-ecuatorial.net
Véase también la declaración sobre el uso de seudónimos

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