Quiero seguir aportando alguna luz en éste oscuro túnel que todos peregrinamos en busca de una verdadera fosforescencia democrática. Antes de seguir con mis reflexiones, quiero hacer una pequeña aclaración sobre los insultos de un tal Zalang Mba hacía mi persona. Quiero aclarar las dudas que ése Sr. tiene y que a buen saber encierran su manera y sus modos ‘antí-democráticos’. Simplemente decirle que NO SOY DEL RÉGIMEN; si lo fuera lo afirmaría sin ambages. Como su nombre no me suena en la vida política guineana; por tanto no puedo ubicarle ideológicamente; ni tampoco se deja entrever; ya que no aparece posicionamiento en sus ideas. Se limita a insultar.
Aun con eso quiero hacerle entender que la opinión, filosóficamente es el GRADO de posesión de la verdad respecto de un conocimiento que se afirma como verdadero sin tener garantía de su validez. Se contrapone a la certeza como posesión plena de la verdad que se afirma sin sombra de duda acerca de su validez .
En cuanto al periodismo, la opinión es un género periodístico que se caracteriza por la exposición y argumentación del pensamiento de un personaje o medio de comunicación reconocido acerca de un tema.
No voy a abundar sobre lo mismo; ya que aquí escribí un artículo titulado “Demócratas de día y monstruos de noche” aparece en la hemeroteca de la guinea-ecuatorial.net, le invito a que lo lea. Lo único que me gustaría recordar a los que se ensañan con insultos, es que lean mis artículos y si tienen algo que decir, que argumenten sus posiciones. Sinceramente a las palabras necias oídos sordos; y además no he sido educado en los guetos y en las favelas del insulto barato y el descortés. Mi madre, esta gran mujer al que Sr. Zalang insulta, nunca nos educó en el desprecio, ni en los afeamientos, cosa que muchos no pueden presumir, nada más sopesar su labia. Todavía me sigue llamando a su cuarto para reprocharme una actitud deshonesta. Así que con esto lo digo todo, es la mejor pedagoga que he tenido y tengo en mi vida.
Ella sin saber qué es la democracia, educó a sus hijos en los valores democráticos. Ella me dirá no proferir insultos al adversario cuando discutas con él, mantener el tipo; por tanto sería insano echar por tierra todo este legado de valores que heredé de mis padres, devolviendo los agravios e injurias a los que se encierran en sus ideas y no admiten que otros opinen.
Nunca sabía que está gran mujer que todavía me susurra al oído y que guía mis procedimientos y mis actitudes, iba ser mi mejor aliada en la vida; mi gran maestra que me hace mirar con infinito descrédito a aquellos que sobradamente saben sumar o eso dicen (eso también habría que verlo), pero que les falta un hervor ético y moral, y habilidades sociales. No tengo que exhibir mis títulos, porque entre otras cosas el hábito no hace al monje; y cada vez que uno sale en ésta página haciendo alarde de sus títulos y condecoraciones, me da ganas de quemar los míos.
Esta gran mujer con visión y procedimiento democráticos, cosa que les falta penosamente a los grandes ‘intelectuales’ que exhibe sus grandes saberes aquí con insultos y que con eso desmenuza la calidad de personas que son y la falsa democracia que quieren traer a Guinea Ecuatorial, supo educar a mis hermanos y a mí, en la tolerancia, en el valor del otro, en el interés por lo ajeno, en el respeto a la diversidad (por cierto, Makarenko, Ivan Ilich, Leonid Sintsev y otros son rusos y grandísimos padres de la pedagogía y del pensamiento, así amigo, la educación en Rusia tiene nivel). Me gustaría decirle a ése Sr dónde estudié y de qué y con quién trabajo, pero no quiero caer en la misma simpleza, porque en pleno siglo XXI, vanagloriarse con los títulos universitarios es preconizar la falta de autoestima que uno tiene.
“Salamanca no da lo que la naturaleza no presta” Estoy muy orgulloso de esta gran mujer, mi madre y nunca podré devolverle tanto bien recibido.
Ella me ha hecho verdadero demócrata, me enseñó a ser afable, reposado y expresivo, generoso en las relaciones personales; me estimuló adecuadamente para comprender rápidamente las ideas y estructurar mejor mi pensamiento.
Pero resulta que hasta el mejor cazador a veces se le escapa la liebre; por tanto, debo ser realista, actuar con firmeza y no alterarme ni mostrar escasa tolerancia ante cualquier frustración de la vida, también saber admitir que no siempre hago las cosas bien. De hecho, quiero animar al crítico que escriba sus ideas, con insultos si es su hábito, que tenga un pensamiento estructurado que aporte alguna irradiación en la búsqueda de instalar una verdadera democracia.
No me resulta extraño que algunos hagan lo mismo que hace el régimen; porque es el mismo perro con distinto collar. Lo curioso es que condenan lo que afirman. Me han dado risas los comentarios de Nzalang Mba (con insultos a mi madre, a mí) que sepa que las risas no son burlescas; sino simplemente me divierte lo que dice y su pensamiento algo lento en la comprensión de las ideas y la solución de los problemas todavía más. A mí me duele que haya guineanos en el exilio, y me gustaría que sus cenizas no se esparte en algún lugar del mar mediterráneo, la culpa la tiene UN SOLO HOMBRE y los que torpemente caen en sus provocaciones. ¿Estás de acuerdo amigo?
Mi amigo el Pitágoras guineano dice que sumar se me da mal; jajajaja…efectivamente, nunca fue las mates fueron mi plato fuerte, pero quiero volver a insistir que haga una lectura comprensiva del artículo y que visite la página web donde aparecen los porcentajes. Hasta aquí la objeción. Y si le he insultado en mi réplica, mis sinceras disculpas.
Los que hoy pensamos democráticamente, nuestros actos deben seguir los protocolos democráticos en la manera de actuar, de expresar sentimiento, de disentir opiniones, de valorar las aportaciones, y sobre todo de elegir. Deberíamos desde nuestras casas ofrecer una educación democrática a nuestros hijos.
Una educación democrática que incluye dominancia personal, mentalidad independiente; una responsabilidad dominada por el sentido del deber perseverancia y organización.
Estamos obligados, si realmente nuestra democracia no está encubierta de actitudes autocráticas, a crear una sociedad juvenil emprendedora, sociable y dispuesta a intentar nuevas cosas.
La actitud sumisa, inestable, autoritaria, fascista, descuidada, solitaria, caprichosa, que está predominando en nuestros modos, se salvan con una educación que emprende comportamientos de docilidad, seguridad en uno mismo, firmeza interior, tolerante, respeto a la diversidad, sociabilidad, solidaridad y sacrificio.
Creo en las personas en sus potencialidades y creo que muchos de los que escriben aquí, buscan lo mejor para nuestro país. Pero dicen que caridad contra caridad no es caridad.
La educación democrática empieza desde la guardería, sigue por E. infantil, pasa por la E. primaria y se consolida en E. Secundaria y en la universidad. Muchos de nosotros nos quejamos de la falta de puntualidad y organización de nuestra sociedad. Pero nunca hemos planteado la falta de una agenda escolar para nuestros hijos. Hemos de empezar a dotar a nuestros hijos de una agenda escolar, donde apunta diariamente lo que hace cada día en clase y lo que hará al día siguiente.
La educación democrática empieza cuando en lugar de soltar insultos y humillaciones a nuestros hijos, empecemos a dialogar y a explicarle las cosas y que ellos vean que sus padres saben dialogar sin malas caras ni hueros insultos.
La educación democrática empezará a germinar en Guinea cuando sepamos dinamizar a nuestros hijos ofreciéndoles campos de trabajos, convivencias, excursiones, diversión en la naturaleza, educación para la ciudadanía, para potenciar en ellos la sociabilidad y la tolerancia.
Debemos, desde casa, ofrecer métodos de resolución de conflictos que no sean tomar la justicia por nuestros propios criterios, insultar e intentar humillar a los otros, simplemente por tener pensar diferente. Esto es lo que llaman pensamiento único y es antidemocrático.
Pero de qué sirven las buenas ideas si nos quedamos sentados y no actuamos de acuerdo con ellas. Me toca escribir y reflexionar, ofrecer mi punto de vista sobre el contexto guineano que vivo, y acepto las críticas e incluso a los que profieren insultos hacía mí. No dejaré de opinar.
Fuente: Propia