La esposa de un ciudadano español de origen guineano denuncia las torturas que sufre su marido en la cárcel de Malabo
Guadalupe Nguema, esposa de un ciudadano español de origen guineano, detenido al parecer desde el pasado 17 de junio en la cárcel de «Black Beach» (Playa Negra) de Malabo, denunció ayer en Madrid la situación de su esposo que conoce a base de «sobornos» efectuados a otros presos, ya que ni el Gobierno guineano ni los responsables de la cárcel se los han facilitado. Así, Guadalupe dijo que conoce el número de celda que ocupa su marido, la poca alimentación que recibe, y que fue detenido por mandato de la Seguridad Presidencial guineana.
Mba-Sa Oyana, de 42 años y empleado de la multinacional española Radiotrónica, fue detenido por orden directa del director general de Seguridad Presidencial, Julián Ondó Kunu, quien le acusó de elaborar un plan de acción contra el Gobierno ecuatoguineano, algo que Guadalupe Nguema niega rotundamente, explicando que su marido «trabajaba como un empleado más» en su empresa, que se dedica a la implantación de redes de telecomunicación y «no es un espía».
PAN Y AGUA EN UNA LATA OXIDADA
Nguema indicó ayer en una rueda de Prensa que ha podido saber que su marido se alimenta a base de «un trozo de pan duro y agua servida en una lata oxidada» y que ocupa la celda número diez de la prisión gracias a «sobornos a otros presos» de la cárcel. La esposa, que no entiende la situación de su marido, explicó que éste fue detenido cuando acudió «al sepelio de su padre».
Guadalupe Nguema, que actualmente vive en España junto a sus tres hijos que tienen entre 8 y 13 años, señaló que «hasta el 24 de junio no supimos nada del paradero» de Mba-Sa Oyana, quien, antes de su detención, trabajaba desde hace dos años en las sucursales que Radiotrónica posee Camerún.
El Gobierno ecuatoguineano no quiso reconocer la nacionalidad española de Mba-Sa Oyana tras su detención y le sometió a «interrogatorios y torturas» desde su llegada a la cárcel, según explicó su mujer, que precisó que el 11 de julio, las «autoridades de seguridad reconocieron que tenían retenido a mi marido, pero, dos días más tarde lo negaron».
Fuente: Diario ABC, Madrid 11/8/2000