Apoteosis ”Horizonte 2020”
Humberto Riochí, portavoz del MAIB,
29 octubre 2010
Obiang está cambiando de discurso para concitar apoyos y la atención del auditorio nacional e internacional. Se trata de un propósito resueltamente pensado para enmendar sus gazapos. Y la magia se llama “Horizonte 2020”, piedra de toque universal y salvífica. Será ésta la fecha por antonomasia, pensada para realizar lo que no se acometió en décadas y con ella se supone que la saga de los Obiang Nguema o de los Nguema Obiang -que para el caso da lo mismo una que otra combinación-, nos exonerarán de todas nuestras infelicidades. Atrás quedarán los llantos, las indigencias de toda laya, las discriminaciones étnicas, las confiscaciones de bienes y propiedades ajenas, la barbarie, los pillajes, los déficits hídricos, eléctricos, energéticos. Habrá una mayor redistribución de las rentas y una nueva vida para todos los supervivientes del holocausto actual.
Locke, Hobbes, Montesquieu y otros grandes clásicos de la teoría política serán colocados en pedestales de nuestra vida pública. El contrato entre el individuo y el Estado o la división de poderes serán hechos contrastables. Los lobos dejarán de merendarse sus lobeznos. La Cámara de Representantes del Pueblo legislará publicitando sus disposiciones para evitar indefensiones; La Jefatura del Estado será rotatoria y con mandato limitado; el Poder Judicial será imparcial, independiente, insobornable, incorruptible, inamovible… Un gran adiós a las jurisdicciones étnicas, militares, paramilitares, vecinales y cloacales utilizados para hacer mordidas.
Con ese horizonte desaparecerán la bipolaridad política: PDGE versus disidencia. La hasta ahora propuesta reduccionista que no ha sabido de aspectos estructurales como la salida del impasse político en el que se encuentra el país, será cambiada por un régimen federal que tendrá en cuenta los derechos de Kie Ntem, Bioko, Annobón… con una Constitución garantista, blindada por todos los costados, con cláusulas de intangibilidad capaces de disuadir las tentaciones dictatoriales de los más pintados. No habrá marcha atrás.
En el 2020 los relativizados derechos individuales y colectivos de los guineanos, dejarán de ser reclamados. Las libertades colocadas en mazmorras en nombre del miedo, el etnicismo y el compadreo, saldrán a la luz. El adocenamiento y la perversión de mentes e instituciones convertidas en norma de obligado consumo, desaparecerán. La propiedad privada, pivote principal del constitucionalismo mundial, recuperará su valor con carácter retroactivo. Así, los bienes requisados a los bubis les serán devueltos con el pago de los intereses correspondientes. Mama Okomo, su nieto y toda la pléyade de esquilmadores, harán otro tanto con la interminable cadena de damnificados fabricados en Rio Muni. Las generaciones fastidiadas por la irrupción de los Nguema en nuestras vidas serán indemnizadas.
Black-Beach pasará a mejor vida, será convertido en museo en el que se colgarán todas las declaraciones nacionales e internacionales sobre derechos humanos que jamás debieron ser enajenados. Guantánamo, Rabat, la Modelo de Bata, Evinayong serán exorcizados. Mudarán de condición para hacer de sinagogas en las que se entonarán los himnos de la nueva era. Estaremos “pisando la senda de aquella inmensa felicidad” del compaseado himno del país que fuera para unos pocos.
Los que cruzaron el Rubicón esperando desde el limbo o algún purgatorio encontrar la paz y el sosiego divinos, les serán entonados responsos para que puedan ver la luz celestial. Será éste el nuevo trabajo del clero nacional, encargado hasta ahora de rezarle a Dios por la vida de una sola familia y una sola persona a cambio de una permisividad social y política sin precedentes. Y Dios, desde su insondable misericordia accederá a la petición de sus obreros.
En el 2020 seremos grandes socios de la UE, de los EE.UU y especialmente de España. No necesitaremos del turno de la presidencia europea de esta última, ni de su patrocinio nacional e internacional; tampoco nos harán falta los desatinos de los Moratinos de turno. Nuestra nueva realidad bastará para avalarnos ante la comunidad internacional que estará maravillada ante tanto milagro acaecido y de nuestra nueva condición. Tendremos banda ancha planetaria en multilateralidades y estaremos entre los NIC, codeándonos en los mismos espacios con los BRIC y otras siglas de la emergencia económica mundial.
Se cerrarán los “supermercados familiares” del empleo público y privado. El oligopolio del sector dejará paso a la meritocracia. Habrá plena ocupación para los guineanos y les será confiada la dirección de las empresas nacionales en detrimento de tiburones foráneos. La iniciativa empresarial privada quedará despenalizada y su auge ayudará a mitigar las tentaciones de demasiados señoritos y señoritas sentados en sillones de cuero, insaciables en las succiones de las ubres de “mamá Estado” desde una elefantiásica administración cargada de enchufismos.
Y todas estas cosas ocurrirán porque se disolverá el club de Alí Babá, mientras sus miembros pondrán sobre el tapete, con sus manos encallecidas de tanto manejo de billete robado, las escandalosas fortunas amasadas para atacar los proyectos pendientes de realización. La ratio de nuestro progreso no se medirá desde las mastodónticas edificaciones sin utilidad de las que hoy se presume, sino desde la calidad de nuestros recursos humanos, con una educación que posibilitará que las nuevas generaciones –políglotas sin imperativos- negocien los contratos en ruso y árabe, además de manejar el chino el francés, el portugués, el inglés, el lingala…
Entraremos en un tiempo no cronológico. A las ONG conspirativas de hoy se les caerán los palos del sombrajo. Las páginas web, los blogueros, articulistas dedicados a la “crítica envidiosa e insidiosa” sobre Guinea Ecuatorial, tendrán vacaciones forzosas y perpetuas, salvo que se agencien otras ocupaciones con otros países y sistemas atrasados….
...continuará.
Fuente: bosila