El se cuestro de la revista, EL JUEVES, demuestra una vez más, que la tan ansiada libertad de expresión en España va en retroceso cada vez más. No me sorprende ya que gestos como estos se vieron hace ya algunos años censurando el trabajo de determinados periodistas que no siguieron las consignas y DIRECTRICES dadas por el gobierno del país.
La decisión del juez del Olmo, tomada de forma drástica y expeditiva debe ser- ya que no lo fueron otras actuaciones con compañeros del periodismo- un llamada de atención para los profesionales de este oficio.
Lo curioso del asunto aparte del secuestro en cuestión, es la sorpresa con la que ha reaccionado, Reporteros sin Fronteras, cuando es vox pópuli la crisis que se vive desde hace años por muchos periodistas en sacar a delante sus informaciones independientes en cualquier medio de comunicación .
Algunos malintencionados vieron en mi decisión de abandonar RTVE, como una solución a intereses personales e incluso me acusaron y acusan de airear la situación por la que atravesé como un intento de ganarme más enteros a favor de conseguir no sé qué prebendas. Crasso error o en su defecto personas de baja condición moral. No es la pérdida de mi trabajo o de situación activa a nivel laboral lo que me ha impulsado durante estos años a seguir en la denuncia del atentado contra la libertad de expresión del que fuí víctima, sino el temor de que otros compañeros siguieran igual suerte y con ello se dañara el derecho al informar y ser informado.
Mis temores eran ciertos y no por el secuestro ahora de la revista en cuestión sino porque cada vez es más evidente la supeditación de los periodistas a intereses ajenos a la independiencia que debe prevalecer en el ejercicio de la profesión. Depende del medio que leas, veas o escuches, la información beneficia o perjudica una serie de intereses. En resumen, esto hace que el ciudadano se quede un poco confundido sobre la verdad auténtica de los hechos. Esto es algo que no se debe permitir un buen periodista. Su objetivo debe ser, ante todo, resaltar la verdad, sin tener en cuenta a quien pueda o no perjudicar. Desgraciadamente, este comportamiento se está dejando de practicar y cada vez gana más terreno la interpretación sesgada o no fidedigna de lo que acontece.
Tenemos el ejemplo de RTVE, que con el nuevo ERE puesto en marcha este año, se verá privado de profesionales con experiencia para dar entrada a ”jóvenes valores” que por mantener su puesto de trabajo harán birguerías con la información con tal de no molestar a sus jefes plegados a la administración de turno. Y no hablo de oídas ese proceder ya lo ví cuando aún pertenecía a la cadena estatal.
Es penoso que hayamos llegado a esta situación y mucho más la ”sorpresa” que suscitan hechos como el reciente secuestro de EL JUEVES, en organizaciones como Reporteros sin Fronteras, que en más de una ocasión no ha sabido o no ha querido defender a profesionales cuando han sido atacados por seguir manteniendo su independencia a la hora de informar. Si RSF u otras orgenizaciones de defensa del periodismo independiente quieren realmente defender la libertad de expresión deben estar mucho más alerta de lo que hasta ahora lo han hecho y no poner tantas cortapisas en denunciar cualquier atentado que se produzca contra quienes lo ejercen.
Lo de EL JUEVES, no debe ser visto como algo sin relevancia, la tiene y mucha. Pasito a pasito se puede reproducir y cuando las reacciones no se correponden a los daños a la libertad se puede hacer norma y ahí todos perdemos, no cabe duda. Ocurrirá como por ejemplo, con los derechos laborales que tras décadas de avances y lucha por conseguirlos, al dia de hoy, cada vez se recortan más y más y el ciudadano callado y más preocupado en llegar a final de mes sin números rojos, pagar la hipotéca y haciendo concesiones a los empresarios para no perder su puesto de trabajo, no dice ni mu. ¿Los sindicatos qué hacen? Ná de ná, a vivir que son dos dias.
Es tremebundo pensar que muchos de los que luchamos de diversas formas por cambiar el futuro de este país, España, jamás hubiéramos pensado que las cosas serían así tras tres o cuatro décadas. Si los que murieron por la libertad, levantaran la cabeza...uffff, menuda decepción. ¿Qué está ocurriendo en España? La verdad es que como dijo mi paisano, Alfonso Guerra, no la reconoce ni la madre que la parió., en caso de que fuera posible. Eso, seguro.
Fuente: propia