Los pasajeros y la tripulación del vuelo de la compañía SPANAIR de la madrugada del domingo 26 de agosto se acordarán por muchos años del grave incidente técnico ocurrido a su llegada a las inmediaciones del mal llamado aeropuerto internacional de Malabo. Pues resultó, según fuentes fidedignas, que han hablado con algunos de los pasajeros de dicho memorable vuelo, que se encontraron con TODA LA PISTA DE ATERRIZAJE A OSCURAS POR FALLO DEL SISTEMA DE BALIZAJE, y el avión estuvo sobrevolando la ciudad de Malabo durante 45 largos minutos hasta que el comandante del vuelo decidió dirigirse a la ciudad camerunesa de Douala para repostar el avión y volver a España. Ante la insistencia de los pasajeros, los pilotos decidieron regresar a Malabo, a las 6 horas 45 minutos, cuando deberían estar a dos horas de su aterrizaje en el Aeropuerto de Barajas.
Según las mismas fuentes, dicha avería ya había sido advertida muchas horas antes de la llegada del vuelo de SPANAIR, pero tal como funcionan las cosas en el régimen del caos, NADIE dió ninguna importancia a un fallo técnico de esta magnitud y que ponía en serio peligro la vida de más de 126 pasajeros y 10 miembros de la tripulación, y plantearon la estúpida idea de proceder a la reparación del sistema de balizaje al día siguiente.
Un vuelo que debió durar 11 horas, entre ida y vuelta, duró 23 horas, con escala en un tercer país, en una situación de absoluto caos, nervios y preocupación, entre Madrid, Malabo y Douala.
A la peligrosidad de los aviones-chatarra de las compañías aéreas guineanas se suma ahora la peligrosidad su único aeropuerto internacional de Malabo, una prueba más de la evidente incapacidad del régimen de gobernar con una mínima organización un país de un millón de habitantes y 28052 km2.
Fuente: MBO OBA