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UN GIGANTE CON PIE DE BARRO publicado por: La Díaspora Boletín informativo para la communidad ecuatoguineano en el extranjero el 08/12/2007 18:55:28 CET
Por: Dr. Samuel MBA MOMBE (Médico)
Los recientes acontecimientos acaecidos en Bata con el asalto espectacular de los bancos por un comando hasta ahora no identificado y supuestamente llegado del exterior, dan pábulo a muchas reflexiones. Conociendo la “habilidad e inteligencia” casi insólita de las autoridades guineoecuatorianas por desarticular cualquier foco de disidencia en el país, por abortar los supuestos intentos de golpes de Estado y de invasiones mercenarias, resulta incomprensible que las llamadas Fuerzas de Seguridad así como el Ejercito han sido incapaces de hacer frente a los asaltantes que según fuentes de absoluta solvencia y de testigos oculares mantuvieron durante casi tres cuartos de hora controlada la ciudad de Bata para después huirse salvos y sanos como vivieron.
La primera reflexión que deberíamos hacer todos es si el régimen que malgobierna nuestro país está a la altura de las circunstancias para poder garantizar la seguridad de nuestros conciudadanos así como de los extranjeros que viven en el país y sus bienes. La respuesta sería un rotundo NO siempre que nos encontramos en una situación en la que grupos armados llegados de no se sabe dónde se permiten el lujo de adueñarse de una de las importantes ciudades del país y que los defensores de la soberanía nacional no han podido hacer absolutamente nada para proteger a la población y sus bienes. Es deber primordial del Ejercito y de las Fuerzas de Seguridad garantizar y defender la soberanía nacional contra agresiones externas y este deber no ha sido cumplido por esos garantes de la soberanía nacional y por consiguiente, los mandos de las Fuerzas Armadas y de la Seguridad del Estado deberían obrar en consecuencia dimitiendo de sus cargos por incapacidad manifiesta de lo contrario, nuestro país seguirá siendo el blanco de todas las agresiones de consecuencias imprevisibles para la indefensa población.
La segunda reflexión sería preguntarse si las propias Fuerzas de Seguridad Nacional encabezadas por el temible Ondo Nkumu no estarían implicadas directamente en esa operación típica de las películas de acción que acostumbramos a ver en las pequeñas pantallas de nuestros televisores. Nadie está seguro en el régimen de Teodoro Obiang Nguema lo que podría explicarse que las Fuerzas Armadas y sobre todo de la Seguridad del Estado siempre enaltecidos por sus operaciones en la “caza de brujas” no han intervenido esta vez con la acostumbrada virulencia. La explicación es simple: La trama pudo ser un intento de desestabilizar a su propio régimen y propiciar así un cambio a su favor. Tampoco se excluye que el botín llevado por los asaltes iría a pararse en la cuenta corriente de Julián Ondo Nkumu en el algún país fuera de las fronteras de Guinea Ecuatorial.
La tercera reflexión la centraríamos en el hecho de que el Comunicado Oficial difundido el jueves 6 de Diciembre no apunta el dedo a ningún país como posible punto de partida de los asaltantes. Sin embargo, los súbditos cameruneses y nigerianos están sufriendo ahora todo tipo de vejaciones y maltratos cuando oficialmente no se ha identificado la procedencia de los asaltantes y si fuera el caso, ¿que tienen que ver los extranjeros que conviven pacíficamente con nuestro pueblo en esos acontecimientos? Lo que deben hacer las Fuerzas de Seguridad es identificar a los asaltantes y no machacar a una población inocente e indefensa. Los culpables se tienen que buscar en las propias filas de las Fuerzas de la Seguridad Nacional y no en los barrios donde viven extranjeros sin ninguna información que podría justificar las redadas policiales contra los extranjeros.
En conclusión, podemos decir sin miedo a equivocarnos que el régimen encabezado por Teodoro Obiang Nguema Mbazogo es sólo un gigante con pie de barro. El asalto espectacular de la ciudad de Bata del pasado miércoles 5 de diciembre es el botón de muestra de nuestra conclusión. No hay mal que por bien no venga. Un refrán fang reza así: “el dedo enseñó al mono saltar de un árbol al otro”.
Fuente: LD
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