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UNA EMBAJADA PARA LA RISOTERAPIA, LA EMBAJADA DE GUINEA EN MADRID publicado por: Crispin Mba el 17/11/2009 19:05:44 CET
Cualquiera que quiera tener una sesión de risoterapia, le basta por pasar unos minutos por la embajada Guineana en Madrid, donde la mezcla del ridículo y la irracionalidad se convierten en una sesión terapeútica de risa. Los pocos días que he pasado por Madrid, para renovar mi visado de estancia en Guinea ecuatorial, me han obligado a vivir el ridículo más risible y cómico de toda mi vida; un escenario de teatro cómico queda pequeño comparado con la Embajada Guineana en Madrid.
Los funcionarios, todos elegantemente vestidos, rayando la pulcritud se asoman de uno en uno desfilando en la imponente puerta de acero plantado en la calle Pio XII, el número no me acuerdo. Parece ser que no importa la puntualidad, ni falta que les hace, aparecen en frecuencias de media hora las llegadas de los funcionarios, -si fuera una empresa privada, pensaría que el contrato de cada cuál, le hace llegar en una determinada hora-, pero al ser funcionarios del estado, es posible que los motivos de estas llegadas a destiempo y en frecuencia, sean debidos “a la ecuatoguineana”. Dicho sea de paso, las llegadas al puesto de trabajo de los funcionarios, parece ser que también obedecen a un criterio de categoría o niveles de responsabilidad de la que ostentan cada cuál; llegando primero los de la ‘seguridad’ y después funcionarios irrelevantes, luego los secretarios y secretarias y finalmente, la autoridad consular.
Se abre la sesión de documentación cuando les viene en gana, a eso de las 11 a 12 h, con la entrega de documentos de solicitud para todos, el cuál hace falta un traductor para la interpretación. Sin detenerme en chilindrinas que es lo más habitual, vamos a la escena más surrealista de la Embajada de Guinea en Madrid.
El diccionario de sinónimos es rico en adjetivos para definir situaciones similares, a la de nuestra Embajada en Madrid: absurdo, irrisorio, grotesco, ridículo, extravagante, esperpéntico y vergonzoso; pero parece que el modus operandi guineano absuelve el diccionario de sinónimos y devuelve la risa a una situación de rabia, y los guineanos acostumbrados a ser tratados como niños viven resignadamente sin ningún tipo de reclamación a estas situaciones, asumiendo lo que en ningún sitio se debe asumir ni soportar.
Se pasa un día entero esperando renovar un pasaporte, da la sensación que los timbretes y sellos para actualizar el pasaporte, los tienen depositados en algún rincón de España demasiado lejos de Madrid. Saltando varias situaciones que ocurren a diario, conviene pasar un cuarto de hora por allí, para saber de qué estoy hablando. Pasan las listas en torno a las 17:30 h de la tarde para la entrega de documentos (los documentos se entregan en una hora fija), las interferencias de los gritos de los pajes son eternos y los despistes de contestación de los usuarios cansados y hambrientos por las largas horas de espera, causan de vez en cuando una carcajada en la sala. Total una sesión única de risoterapia.
Si quieres pasarlo bien, donde la rabia y la irritación se convierten en desenfado y simpatía con el ridículo más grande del mundo, te invito pasar por la emabajada de Guinea en Madrid. La diferencia es que otros humanos no pueden tolerar la mayor ridiculez y falta de respeto a los demás que el gobierno guineanos en su expansión, impone a sus ciudadanos, pero los guineanos nunca han vivido en libertad, nunca conoce sus derechos ni sus obligaciones, vivido siempre en el clientelismo y crecidos en regimenes despóticos y arbitrarios; todo le resulta una bendición y un regalo del que manda, aunque sean agraviados.
Fuente: propia
¡Nota importante! El contenido de los artículos publicados no refleja necesariamente la opinión de la redacción de guinea-ecuatorial.net Véase también la declaración sobre el uso de seudónimos
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