DOMINGO DEL BAUTISMO DEL SEÑOR
EL ESPÍRITU SE POSÓ SOBRE JESÚS
IDEAS PRINCIPALES DE LAS LECTURAS DE ESTE DOMINGO
- 1ª Lectura: Isaías 42, 1-4.6-7. El profeta vivía con sus compatriotas en el exilio de Babilonia. El Señor lo escogió para que fuera su “siervo” y le concedió la fuerza necesaria para que cumpliera su misión de promover el bien y la justicia.
- 2ª Lectura: Hechos de los Apóstoles. En casa de Cornelio, Pedro comprende que nadie puede ser excluido de la salvación. Dios nunca hace distinciones. En el pasado, la palabra de Dios fue dirigida al pueblo hebreo, hoy a todo el mundo. Jesucristo, el ungido y el portador de la paz, es el que hace el bien y cura a los oprimidos.
- Evangelio: Lucas 3, 15-16.21-22. El Evangelio de hoy presenta un llamativo contraste entre el bautismo. No ofrece la fuerza del Espíritu Santo ni del fuego. Se abre el cielo sobre Jesús y la voz del cielo proclama que es el Hijo de Dios. Así arranca su vida pública.
1. Queridos hermanos y hermanas en Cristo: La fiesta de hoy es una continuación de la Epifanía. Jesús se manifiesta a su pueblo en las aguas del Jordán. No fue el agua del río la que santificó a Jesús, sino que Jesús santificó el agua. No solo el agua del Jordán, sino la de todos los baptisterios de todas las parroquias y capillas del mundo cristiano.
2. Es importante saber que una de las esencias del bautismo es que cambia la vida de las personas. Esto empezó con Jesús, el bautismo cambió su vida. Según la tradición, se dice que Jesús fue bautizado en el mismo lugar por el que pueblo de Dios atravesó el río Jordán para entrar en la tierra prometida. Cuando Israel entró en la tierra prometida, cambió su forma de vida. Jesús, al sumergirse en el agua del río, cambió también su vida. Pasó del ámbito familiar a dedicarse a la misión confiada por el Padre; de la vida tranquila de Nazaret a recorrer pueblos, caminos y campos; del silencio a enseñar el evangelio.
3. Hoy debe ser el día en que deberíamos recordar nuestro bautismo y las promesas bautismales que hicieron nuestros padres y padrinos y que también hemos renovado cuando recibimos la primera Comunión y la Confirmación… ¿Hemos sido fieles? O quizá hemos sido re-bautizados en otras aguas que nos han atrapado y hundido en las aguas bravas de la increencia, de la ambición, del egoísmo o de la indiferencia religiosa. Quizá fuimos bautizados, pero nunca evangelizados.
4. El bautismo nos exige crecer en la fe, ser evangelizados por la Palabra y ser evangelizadores en nuestro ambiente. El bautismo nos hace constructores de una sociedad fundamentada en la justicia y la paz. Quien ha sido bautizado no puede colaborar con la cultura de la muerte; ni promover obras fundamentadas en la injusticia y en el egoísmo, en el odio y en la envidia; ni ser portador de guerra y de división. El bautizado en Cristo debe pasar haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal.
Fuente: Jesús Rafael Edu Eyama Achama